Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de marzo de 2013

Capítulo 58: Corrupción como animal de compañía






Creo que estamos teniendo casos de corrupción por encima de nuestras posibilidades y cuando hablo de posibilidades, hablo de economía y de sociedad.

Analizando el asunto, en plena crisis, los políticos suman más de 300 casos de corrupción. Exacto, con la que está cayendo, con toda la precariedad laboral, los recortes, las subidas de impuestos y otros despropósitos que llevamos padeciendo especialmente los últimos años y que me da a mí que vamos a padecer durante muchos, muchos años, muchos más de los que predicen estos mismos que no paran de meter la mano en la saco.

Pero dando un paso atrás en el tiempo, uno se pregunta, ¿acaso todos estos casos de corrupción son cosa de la crisis?, es evidente que no,  pero antes de la crisis eran otros tiempos, el que más y el que menos tenía un trabajo, una hipoteca y un préstamo en marcha que le hacía no mirar demasiado a los lados, y nadie se preocupaba, de hecho, en algunas conversaciones de la calle (basadas en hechos reales), he llegado a escuchar barbaridades como que si ellos estuvieran en el poder harían lo mismo (¿Eso significa que tenemos los políticos que merecemos?) , que de alguna manera es entendible que se pueda trincar siempre y cuando todo el mundo esté contento, e incluso, clasificar a algunos de los más grandes mangantes desenmascarados en los últimos tiempos como personas de lo más astutas, con un comportamiento digno de admirar, esta parte júzguenla ustedes mismos porque a mí me faltaría espacio en este artículo.

La cantidad y continuidad de casos nos ha llevado de la indignación inicial a de una manera enfermiza verlo como algo de lo más natural, inherente a nuestro país y a la clase política.

Nos sentimos estafados con la democracia, con el negocio descarado en el que se ha convertido la política y el poder, o más bien, asumiendo que siempre ha existido a la falta de escrúpulos y al descaro, dadas las circunstancias.

Vemos de lo más normal que un político diga o haga, incluso aunque sea poniendo en peligro nuestro futuro y nuestro dinero, cualquier barbaridad, nosotros a cambio, comentamos la jugada con desánimo,  bromeamos o lo sacamos a la palestra en las redes sociales, incluso podemos llegar a recabar firmas o mostrar nuestra desaprobación en masa, pero ahí siguen, en su butaca del senado o no, porque la mayoría de veces siquiera se dignan a asistir, o si lo hacen se ponen a jugar a juegos o perder el tiempo con los aparatos caros que se auto regalan y designan como  necesarios con nuestro dinero, todo eso mientras a nosotros el agua nos llega casi a la nariz y tenemos que levantar la cabeza hacia el cielo para poder respirar, cuando ya notamos los calambres en piernas y brazos mientras intentamos nadar a contracorriente con una mar enfurecida y alta, con un ejército de cuerpos de ahogados a nuestros alrededor,  mientras  luchamos por sobrevivir en ese ambiente tan hostil, ellos se ríen de nosotros, y ni siquiera tienen la decencia de hacerlo a nuestras espaldas, destruyendo el estado del bienestar, atentando contra nuestra integridad como personas, insultando nuestra inteligencia, desvirtuándonos como sociedad, mangoneando nuestra paciencia.

Creo que a fin de cuentas, somos muy malos empresarios, porque a todos estos tipos, no solo los elegimos nosotros sino que les pagamos nosotros, y aun así no exigimos que tengan un buen currículo ni que sean eficientes y honorables haciendo el trabajo para el que se les paga, espero que algún día todo esto se cambie para protegernos a todos nosotros como empresarios, inversores y accionistas de nuestro propio país, para no seguir sufriendo estos abusos, estas insubordinaciones y ser presa de los despropósitos de nuestros propios empleados.

viernes, 1 de febrero de 2013

Capítulo 57: Epílogo de una vida



Cuando veo a una persona muy mayor por la calle vuelvo a fantasear con el cómo podría ser mi epílogo si consigo llegar a esa edad (que por otro lado, dudo seriamente).

Me imagino compartiendo autobús al lado de, prácticamente, recién llegados al mundo, compitiendo con ellos por un asiento, me imagino esas miradas a caballo entre el asco, la pena y el desdén, me imagino ese choque entre la paciencia infinita y la inmediatez, entre los valores sólidos y la falta de ellos, entre el saber estar y el humor más simple.

Porque normalmente, mientras vas viviendo y todas tus capacidades están intactas piensas que nunca llegará el declive, cualquier atisbo de madurez física o mental es vista como una amenaza por el adonis, que intenta alargar su periodo de reinado, como si solo en esas circunstancias, favorables e intactas, se pudiese conquistar la gloria, cuando esta está estrechamente más relacionada con las circunstancias externas que con las internas.

Me imagino con unos hijos demasiado ocupados para pasar un rato conmigo lo suficientemente largo para hablar de algo más que no sea que tiempo hace y otros entremeses típicos de cualquier conversación, demasiado ocupados para hacer siquiera una llamada, sin devolver ni una pequeña parte del tiempo que tú le dedicaste en su día, de todo el sacrificio que hiciste en tu propia vida a su favor, sin pensar en nada más que su propio presente como si un futuro, como el que tiene delante, arrugado, no fuese a llegar, como si sus hijos propios fueran mejor que ellos mismos cuando llegue su momento, como si los búmeran no volviesen.

Me imagino en la decrepitud final, con movilidad reducida, ver como aquellos que no tenían tiempo lo sacan para aparcarme en alguna residencia o algún sitio peor, rodeado de extraños, viendo como dependo de personas que no sabían de mí hasta el día de ayer, orinándome encima,  con las necesidades de un recién nacido, con la frustración de un cerebro de mi edad, la larga espera, la lenta marcha, despojado de todos los logros de mi vida, despojado de mi decencia, aferrado mentalmente a todo aquello que tuve y todo lo que fui, sin nadie que quiera escuchar todo lo que tengo que decir, porque seguramente todos quieren comprobarlo por ellos mismos y repetir una y otra vez el ciclo, repetir una y otra vez los mismos errores. Exiliado de mi propia vida, de mi propia casa, ambientado con olor de alcohol, talco y ambientador barato, rodeado de pañales, gasas, pastillas de diferentes colores suministradas en diferentes dosis, de desconocidos, de llantos, de lamentos, de bastones, sillas de ruedas y arrugas por doquier.

Dicen que es el ciclo de la vida, aunque más bien debería de llamarse el ciclo de la muerte, ese tiempo entre la espera y la oscuridad, despojados de todo lo que nos hacía ser nosotros mismos, lo que nos hacía sentirnos vivos y pertenecientes a este mundo, destinados a permanecer en un rincón sin molestar, sin nadie que quiera escuchar lo que tenemos que contar en nuestro epílogo, sin nadie que se quede a escuchar las conclusiones finales de nuestra vida. Desde luego, hay muchas formas de morir sin que tu corazón deje de latir, y este epílogo es, por desgracia, la más común y cruel de las maneras.

viernes, 25 de enero de 2013

Capítulo 56: El hombre de acero





Cualquiera que me conozca de cerca sabrá que siento una gran debilidad por el grandullón de la capa roja. Para mí siempre ha sido un símbolo, un personaje que tiene un rol muy determinado, unas ideas bastante claras, unos principios inamovibles y por supuesto una imagen más que reconocida.

De pequeño me atraía lo espectacular del personaje, su puesta en escena,  sus poderes, con el paso del tiempo me quedé solamente en toda la filosofía que encierra, en los dilemas morales del personaje e intentar entender a un personaje real que pudiese encarnar tales circunstancias, el análisis es interesante, créanme.

Como la gran mayoría sabe, el personaje viene a la tierra en una nave dejando a sus espaldas su planeta natal explotando y siendo el último de su estirpe. En la tierra es acogido por una pareja de ancianos que lo educan como un chico corriente, pero que pronto descubren que tiene una serie de dones, que finalmente decide usar para ayudar a los demás, siempre desde el anonimato.

Su doble identidad le hace interpretar el papel de persona corriente de origen humilde, y para ello se muestra inseguro, cobarde, débil, casi rozando la servidumbre en el entorno laboral, perdedor en el amor, etc. Resulta irónico que interpretando un personaje de estas características pase totalmente desapercibido para el resto de personas, tanto que a todas le parezca “de lo más normal”, camuflándose en todo momento.

En cuanto al héroe, se muestra rápido, seguro, fuerte, solidario hasta el punto en  que no le importa poner en peligro su propia vida para salvar otra o ayudar en todo aquello que sea necesario, seguramente valores que muchos calificarían de una actitud muy humana, y otros calificarían de que se trata de un auténtico pringado, una doble vertiente de opiniones  que abre un debate, cuanto menos, interesante.

Llama mucho la atención que la mayoría de villanos del personaje quieran llamar su atención o acabar con él poniendo en peligro algún ser vivo, confiando siempre en los valores sólidos y puros del personaje. Tema interesante este porque aquí es donde el personaje pierde muchos adeptos, y es que a muchos el personaje le parece demasiado bueno, demasiado ideal, demasiado ingenuo quizás y por consiguiente, demasiado irreal. Quizás hubo un tiempo en que tras tanto horror , guerras , y dolor de la población la gente necesitaba creer en un héroe como Superman, concienciar a millones de niños del camino a seguir, como una especie de predicador de los buenos hábitos, hoy día, nadie quiere ser, ni quiere ver a ese héroe, quizás porque nadie cree en sus valores, quizás porque nadie quiere ser como él.
Porque ahora, hagamos un ejercicio, imaginen a un Superman real, creo que todos tenemos claro que no usaría esos poderes para lo mismo que el personaje del comic, si pertenece mínimamente a este mundo, seguramente los usuaria solo en su propio beneficio (algo para la reflexión por otro lado), igualmente hiciese lo que hiciese, se vería como una amenaza, ya sabéis que hay unos cuantos que no quieren que nadie tenga más poder que ellos (otra vez dosis para la reflexión) y por otro lado existiría  otra vertiente para convertirlo en una estrella de circo, seguramente mediático y empezaría a importarnos especialmente, que marca de calzoncillos usa, o que es de su vida sentimental (reflexión número tres).

Con todo esto, y quitándole la bandera americana en la que lo envuelven demasiado a menudo, lo siento, pero creo en este personaje (me considero iluso a tiempo parcial), al menos como símbolo de algunas cosas, entre otras de algunas que tienen que ver con las reflexiones expuestas en este artículo, que seguramente no tienen tanto que ver con él sino más bien con el resto de los mortales, con nuestra sociedad, porque, nos podemos hacer muchas preguntas acerca de lo que cada uno cree o  siente por el personaje, pero la gran pregunta es, si el personaje saltara del papel a la realidad, ¿creería él en nosotros?

lunes, 14 de enero de 2013

Capítulo 55: Egolatría subliminal




Me produce cierta simpatía analizar como de la manera más subconsciente cultivamos la egolatría más subliminal.

Me explico con algunos ejemplos ilustrados, si alguien está de dieta, o está vigilando celosamente su dieta por el motivo que sea, las conversaciones de esta persona tienden a morir en temas alimentarios y a prestar una especial atención no sólo a lo que ingiere sino a lo que ingieren los demás, indagando incluso los hábitos de los que le rodean y de paso, interiormente, envileciendo todos los hábitos ajenos recabados.

Si estás aprendiendo música, solo oyes música en todo lo que hay a tu alrededor y todo lo relacionas con la música, igual si aprendes artes marciales o cocina, tu cabeza resulta ser de religión monoteísta y nosotros como buenos creyentes la honramos constantemente, por eso, si te vas a apuntar al gimnasio te compras todo el equipo necesario y parte del resto de la tienda, porque tu mundo es ese ahora, porque no es suficiente con ser amateur, tienes que entrar en la élite de inicio, ser todo un profesional, tu mente se prepara y se refuerza para acoger al nuevo Dios.

Pero como no nos conformamos con creer nos entra la imperiosa necesidad de convertir a todos aquellos paganos que marchan por el camino equivocado y no han visto la luz como nosotros, y, por tanto, nos sentimos en la obligación de hacerle llegar parte de esa luz, intentamos arrastrarlos a nuestra nueva religión y entonces tiramos de repertorio, de frases adoptadas recientemente que nos repetimos constantemente nosotros mismos, adulando en las pausas las creencias del pobre descarriado que asiste absorto a nuestro bautismo dictatorial.

Supongo que todo se trata de una especie de deformación del tipo obsesión temporal, por aquello de tener que marcarnos unos objetivos e ir cultivando lo que creemos que es una personalidad, hasta ahí se puede llegar a entender, lo que resulta más curioso es que no solo nos volvemos monotemáticos y sectarios en nuestra vida sino que además nos permitamos el lujo de adoctrinar al resto de mortales.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Capítulo 54: El guardián entre el cemento



En un lugar aciago, conocí a un hombre de cuyo nombre no puedo acordarme, portaba ropa de trabajo desgastada, manos encallecidas y un pelo descuidado que asomaba bajo una vieja gorra.

No recuerdo qué situación me llevó a participar como oyente de la conversación que inició con alguien de mí alrededor, pero, sin comerlo ni beberlo, iba a ser partícipe de un ejercicio de lógica, aplicada con una sencillez pasmosa.

La conversación empezó tanteando temas alrededor de la situación de crisis actual,  hasta que llegado el momento, toda se recondujo hacia lo que un día fue un pilar, y ahora había dilapidado la economía de nuestro país; el ladrillo. Habló de la compra compulsiva, de los préstamos otorgados indiscriminadamente, del ansia de posesión, de la avaricia de la banca, de la construcción incontrolada, de cheques debajo de la mesa, de comisiones, de terrenos recalificados, de falta de ética, de falta de control por parte del gobierno, y por supuesto, de burbuja, para finalmente hablar de agujas.

Una vez planteados los diferentes problemas y las diferentes consecuencias, se atrevió a proponer o al menos enunciar la posible solución a este problema, su planteamiento era bastante sencillo, si todo esto había llevado a los bancos a la ruina , después de mucho tiempo ganando mucho dinero se atrevió a aclarar, y ahora por su propia codicia habían caído, como empresa privada que son y teniendo en su poder una gran cantidad de pisos y construcciones varias, la solución pasa, como en cualquier empresa de vecino, en vender sus activos para pagar a los empleados, en este caso, saldar las cuentas con la gente que tiene dinero depositado en sus arcas, y cerrar la empresa por quiebra, al fin y al cabo, este es el juego de los negocios y las reglas tienen que regir para todos por igual, sino, no tiene sentido. Eso sin mencionar el aviso a navegantes que supondría para el resto de especuladores de la misma calaña.

Dicho todo esto, aclaró que cuando algo no se rige a las normas establecidas es porque existen intereses ocultos o inconfesables.

En ese momento estuve a punto a arrancarme a aplaudir pero me contuve, me alejé, por circunstancias, llegada la conversación a ese punto, pero me dejó pensando que ese hombre desaliñado y de lo más humilde, había hablado y analizado con más clarividencia un asunto de estado mejor de lo que hasta ahora he oído y leído a cualquiera de a los que pagamos para ello.

jueves, 25 de octubre de 2012

Capítulo 53: El juego de las sillas




Recuerdo un juego en el que nos hacían participar en clase de primaria, la mecánica era sencilla, sonaba una música mientras toda la clase danzaba alrededor de un grupo de sillas puestas en círculo, todo era felicidad y  risas mientras la música sonaba, pero cuando paraba, cada uno debía buscar con la mayor rapidez posible una silla en la que sentarse, la clave estaba en que había una silla menos, de manera que alguien quedaba eliminado para la siguiente ronda, luego se quitaba una silla, la música volvía a sonar y todo volvía a empezar. Con el paso de las rondas las miradas se volvían más desafiantes y los movimientos corporales se tornaban más toscos, mecánicos, cargados de intencionalidad, buscando claramente permanecer cerca de una de las sillas para no quedarse fuera.

En teoría el juego busca la estimulación sensorial, pero al final lo que consigue no es otra cosa que la competición más feroz, el egoísmo y la frustración.

Cuando te encontrabas ensimismado y moviéndote al compás, casi por inercia, la música paraba, y entonces ahí estabas en medio de todas las sillas ocupadas, con miradas de burla, te quedabas paralizado, y alguien te tocaba para apartarte, porque estabas eliminado, y otra ronda iba a comenzar.
No puedo dejar de pensar en esta imagen y hacer un paralelismo con el tema de estudios, desde hace décadas padres, profesores, gobiernos e incluso empresas, nos han contado que el camino a seguir para tener un buen futuro era prepararse, estudiar, cuanto más mejor, más posibilidades, mejor futuro, mayores oportunidades.

Con estas premisas, la mayoría de jóvenes, cada uno dentro de sus posibilidades se preparó, se sacrificó pensando en su futuro, fue bailando al son de la música sin preocuparse por las sillas, pero de pronto la música paró, y apenas quedaban sillas que ocupar.

Hablamos de gente que comparativamente hablando está mucho más preparada en todos los sentidos que cualquier político de turno, ahora sin música y a la deriva, buscan una oportunidad, aun conservando esa cara de incredulidad e indignación, buscando esa silla, preguntándose quien puso la música y donde están las sillas, preguntándose incluso quien inventó el juego.

Por si fuera poco, a toda esta gente ahora se le exige arreglar la situación, levantar algo que otros hundieron, lo que nadie se pregunta es quien va a levantar el ánimo y las esperanzas de toda esta gente, quién o qué va a arreglar todas esas ilusiones, ese trabajo sin recompensa.

Solo espero que cuando toda esta gente preparada tarde o temprano tome las riendas, no se limiten a poner una nueva canción sino que rompan con la hegemonía de las sillas, la música y el danzar sin sentido.

viernes, 13 de abril de 2012

Capítulo 51: Redes marketinianas



Estoy obteniendo nuevas lecturas a día de hoy acerca de las redes sociales, lo sé, he escrito antes sobre ellas y no es mi intención volver a hacerlo, al menos no en el sentido que ya lo hice, que era en el entorno más social del asunto sino más bien acerca del gran carácter económico/comercial que supone.

Que el fundador de una de ellas se siente a la derecha del presidente de los Estados Unidos es solo una pista de lo que vengo a referirme,  y es que, las redes sociales no sirven solo como escenario con telón rojo donde cada uno puede hacer, exponer o copiar/pegar lo que quiera, el asunto, queridos conciudadanos va más allá, resulta que desde hace tiempo hay un cierto interés por parte de las empresas/marcas/productos en sumar seguidores, fans, aduladores o como quieran llamarle,  es decir, tú declaras  pacíficamente tu simpatía sobre algo, esto que puede parecer un gesto de personalidad, se acaba convirtiendo en un dato de mercado de marketing de valor incalculable, de manera que con los datos que proporcionamos a las redes sociales,  sabiendo hacer la lectura adecuada e indexando hábilmente se puede obtener un macro estudio de mercado, que arrojará más datos sobre nosotros de los que seguramente conozcan y nunca conocerán nuestros progenitores.

Hasta ahora el asunto era sutil, al menos para ojos poco entrenados, hacer un concurso entre la gente que se haga fan/adorador de algo/alguien, o “invitándote” a que sigas a una inmensa mayoría que ya ha mostrado su interés abiertamente.

Es sencillo, donde nosotros vemos la etiqueta social, la comunicación, la información personal indiscreta, el compartir cosas mientras todos vamos de la mano, ellos ven información útil para planificar estratégicas de marketing y colocarnos productos o servicios, si puede ser de forma personalizada mejor, de alguna manera, seguimos siendo audiencia.

El marketing más sencillo, saber qué gusta, que queremos, que pensamos, y rociarnos con campañas encubiertas de marketing, como lo último que está apareciendo, famosos que usan sus perfiles en redes sociales, que la mayoría de   veces   administran     sus representantes, editoras, abogados, marcas, etc. que le pagan usándolos para bombardear con publicidad gratuita, sin coste, con el amparo de la ley y con efectos más que deseados.

En fin, no me queda más que recomendarles que se declaren zombi-seguidores de este humilde blog en las redes sociales para que mañana pueda venderles el calefactor que necesitan, o ese móvil de última generación con el que sueñan….

miércoles, 15 de febrero de 2012

Capítulo 50: Baltasar Garzón Real



Baltasar Garzón, nació en un pequeño pueblo de Jaén. Estudió derecho, mientras tanto, desempeño funciones de albañil, camarero y ayudó a su padre en una gasolinera. Consiguió aprobar las oposiciones de juez, ascendió a magistrado, para más tarde tomar posesión como magistrado del Juzgado Central de la Audiencia Nacional, ha dado clases en la universidad, elegido Doctor Honoris Causa por más de una veintena de universidades, muchas de ellas de fuera de España y ha hecho de asesor del Tribunal Penal Internacional de La Haya.

En sus inicios llevó a cabo importantes operaciones contra el narcotráfico en España, donde ya declaró que el sistema fallaba estrepitosamente por la legislación vigente en ese momento para la materia, ya que no le permitía luchar con toda la fuerza que quisiera contra estas actividades.

Después vino el caso GAL donde se denunció al por entonces ministro de interior del PSOE por la llamada "guerra sucia" contra el terrorismo, también persiguió intensamente a la banda terrorista ETA, cerrando empresas, diarios y vetando partidos relacionados directamente con la banda entre otras acciones.

En terreno internacional, promovió una orden de arresto contra Augusto Pinochet, ex dictador chileno por sus crímenes, así como investigaciones pioneras sobre la instauración de dictaduras por parte del gobierno americano en América latina en la década de los setenta (operación Cóndor), o los genocidios producidos durante la dictadura Argentina. Investigó al banco español BBVA por supuestos delitos de lavado de dinero en el extranjero, solicitó al Consejo de Europa desaforar al por entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi, y ordenó la detención de Osama Bin Laden entre otras causas.

Desde 2008 estuvo recabando información elaborando un censo de fusilados, desaparecidos y enterrados en fosas comunes después de la victoria del franquismo en la guerra civil, con la intención de intentar encontrar a mucha gente desaparecida. Para contrarrestar esta investigación varias organizaciones de ultraderecha se querellaron contra Garzón. Como resultado, en 2010 suspendieron al juez cautelarmente de sus funciones. Varias organizaciones pro derechos humanos se manifestaron en contra de esta medida, así como gran parte de la población.

Como resultado del caso Gürtel (leer el capítulo anterior de este blog), a día de hoy el único imputado por este caso es el propio Baltasar Garzón, la condena, impuesta por unanimidad por los siete magistrados del tribunal lo condenan a once años de inhabilitación por prevaricación en las escuchas del Gürtel, una auténtico atropello que deja muy en entredicho la transparencia y la eficacia de la justicia.

Con todo este breve resumen, quedan claras varias cosas, la primera y en cuanto se refiere al señor Garzón, el reconocimiento de  que mejor o peor, haber al menos intentado ayudar a esclarecer causas en las que otros siquiera quieren mirar para ese lado.

La segunda cosa que queda clara es que la justicia no funciona a favor de ella misma como debería y mucho menos en este país, con un sistema judicial y leyes oxidadas (serían necesarias grandes reformas), con unos magistrados contaminados, partidistas, donde la mayoría de sentencias resultan inapropiadas y en las cuales nunca se suele aplicar ningún tipo de sentido común.

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo 49: La trama Gürtel




Me llama poderosamente la atención que el caso Gürtel no haya tenido la repercusión a razón de los escándalos que encierra.

A través de la denuncia ante la Fiscalía anticorrupción de un ex concejal del partido popular (hoy el partido que gobierna España), y aportando unas grabaciones, conocemos que un conglomerado de empresas se nutría de fondos públicos, así como recibía ciertos favores, especialmente de algunos ayuntamientos y comunidades autónomas, mediante sobornos a funcionarios y autoridades públicas.

El conglomerado de empresas implicadas (23 en total) eran dirigidas por un tal Francisco Correa y otros socios (secuaces, entre ellos el afamado Álvaro Pérez apodado "El Bigotes"), aunque siempre se creyó que Correa era el cerebro central de toda la trama.

Hasta aquí, esto parece una historia sacada de una película de Scorsese o de alguna serie de la BDO.
El añadido, es que este grupo empresarial, tenía en nómina a muchos políticos del partido popular, incluso les organizaba los eventos públicos, se habla incluso de indicios sobre una financiación irregular del partido, esto lo convierte en un escándalo político de gran magnitud y de lo que se ha conseguido que apenas se hable, ya que entre otras cosas, la gente de este país considera bastante normal que su clase política se llenen los bolsillos mediante métodos de dudosa legalidad, aunque luego nos pidan a todos un esfuerzo para ahorrar, para volver a llenar las arcas que ellos mismos vaciaron.

Y luego está el tema del señor Garzón, aunque espero un día dedicarle un post solo para él, os resumiré que se trata de un juez que ha sido capaz de luchar activamente con organizaciones terroristas, dictadores y otras causas en las que nadie quiere meter mano ni verse implicado.

Fue el juez encargado de este caso, pero fue apartado del caso porque supuestamente algunas de las escuchas aportadas se obtuvieron de forma ilegal, de juzgado de guardia vaya, más si cabe cuando toda la atención se ha focalizado en este detalle insignificante para desviar la atención de todo el escándalo desentramado, el fin, debería haber justificado los medios en cualquier caso.

El resto de la historia ya la conocéis, la mayoría de las causas archivadas, algunos declarados inocentes, y el resto tapados como noticias secundarias por la prensa. El juez Garzón por su parte, apartado del caso, y más tarde suspendido cautelarmente por querer desentramar los crímenes de la represión franquista. (El juicio se abrió tras admitir a trámite una querella presentada por la organización de ultraderecha Falange Española de las JONS y por la también sindicada frecuentemente como ultraderechista Manos Limpias).

Ni el Don Vito Corleone original lo hubiese hecho mejor. (Francisco Correa pidió a su empleado figurar en los asientos contables del dinero supuestamente relacionado con este asunto, la llamada "caja B" como "Don Vito, como el de la película" (refiriéndose a Don Vito Corleone, personaje interpretado por Marlon Brando en El Padrino).

jueves, 12 de enero de 2012

Capítulo 48: Gratis



No hay una palabra que despierte tanta atracción y ansiedad a la vez como la palabra gratis. Supone toda una metamorfosis para aquellos que la leen o escuchan, una transformación en seres sin escrúpulos capaces de hacer cualquier cosa, y sin reticencias en exponer el egoísmo más extremo.

Alrededor de esta palabra he visto consumarse situaciones y acciones de lo más lamentables, personas enfervorizadas, poseídas por el gen consumista más arraigado, los ojos permanecen fijos sobre aquello que tiene la cualidad de ofrecerse gratuitamente, mirada fija, como perdida, ansiedad, se aceleran las pulsaciones, la respiración se entrecorta, el momento en que la mano se acerca a los trofeos se eterniza, y por fin llega el momento, alcanza el objetivo y como un león que devora una presa, utiliza todo su instinto más primario, su brutalidad, mientras a la vez mira desconfiando a su alrededor, para no llamar la atención, para no atraer a otros depredadores, la ansiedad se mezcla con un falso sigilo, con un inútil disimulo.

Poco importa el objeto de lo que se ofrece gratuitamente, la idea despierta una cuenta atrás en la lucha por la posesión, aunque esta resulte completamente innecesaria y absurda. Todo se reduce a una caza desesperada, para ello no se escatimen esfuerzos, se empuja, se obstaculiza, se agarra, una pelea por las presas.

Con la pieza asegurada, los cazadores se retiran satisfechos a un rincón, aún con gesto de ansiedad, una vez alejados del coto de caza, la frecuencia de las pulsaciones baja y comienza el regocijo, normalmente no basta con haber cazado, ni incluso que la caza haya sido abundante, el mayor placer procede de mostrar a otros que hemos cazado, que hemos sido más hábiles, más astutos, tocados por la suerte divina, cuando en realidad, solo se trata de un hecho totalmente circunstancial, donde nuestra avaricia más primaria pone en tela de juicio nuestro honor y racionalidad.

Al final, después de todos los esfuerzos y desvaríos, todo lo obtenido acaba en algún cajón perdido sin uso, regalado o en el mejor de los casos, en la basura, pero el momento de gloria, ese momento de regocijo personal, de triunfo, es una droga a la que la gran mayoría no puede resistirse.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Capítulo 47: Mutilación genital femenina




Resulta que en algunos lugares se realiza un rito (léase atrocidad), principalmente en gran parte de África (África central sobre todo), en algunas partes Oriente Medio y en menos medida en otros lugares del mundo como Europa, Australia o América denominado mutilación genital femenina. Aunque el concepto no deja muchas dudas, os explico brevemente en qué consisten algunos de los procesos para llevarlo a cabo; el más extendido es la ablación de clítoris, ablación es sinónimo de amputación o extirpación, el resto se puede imaginar, aunque en el proceso no solo amputan el clítoris si no cualquier otra parte de los genitales femeninos, también existe la infibulación que incluye la primera parte del calvario para finalizar con un cierre vaginal mediante puntos de sutura dejando una pequeña apertura para orina y sangre menstrual, después del matrimonio se abre con un cuchillo, se puede repetir el cierre vaginal en caso de que por ejemplo el esposo quiera hacer un viaje, es decir, como si de una tienda de ultramarinos de tratase, con horarios y al gusto del consumidor.

Por supuesto y por si cabe alguna duda la consecuencia más inmediata de estos procesos es la pérdida de la sensibilidad por parte de la mujer en todo lo que atañe a sus genitales, perdida de toda apetencia/placer sexual, dejándola a merced del chulo que tenga al lado y del placer que este pueda necesitar, más que una esclavitud sexual, toda una carcelación sexual.

Por si todo esto fuera poco, y aparte de todo el daño físico evidente que se produce, donde en ocasiones debidas a las condiciones higiénicas nulas en las que se realizan estas intervenciones, así como las herramientas que se usan, muchas se contagian de enfermedades, sufren dolores de por vida e incluso mueren desangradas por obra y gracia de tan glorificantes procesos, a todo esto hay que sumarle el trauma psicológico que crea de por vida a las afectadas, porque no solo se trata de una mutilación de algo tan íntimo e importante, si no de la pérdida del deseo, el placer y la libertad sexual de la que todos debemos optar por decreto, todo el mundo debe ser libre de usar cualquier parte de su cuerpo como y con quien quiera, conduciendo su sexualidad hacia los caminos que cada uno considere.

Se habla que se trata de un rito religioso, una auténtica tapadera, ya que ninguna religión habla de nada parecido, y si lo hiciese, habría que plantearse la existencia de un Dios que ampare algo así. La verdadera finalidad son de tipo machista, se pretende que la mujer llegue virgen al matrimonio y evitar la promiscuidad de ellas, como si las relaciones sexuales dependieran solo de ellas, hipocresía de la mala vaya, digan lo que digan no hay manera de tapar un acto aberrante, un acto terrorista contra la sexualidad y la integridad de millones de mujeres (actualmente afecta a unas 135 millones de mujeres y niñas en el mundo) fruto de una mentalidad retrograda, machista y vergonzante, una dictadura sexual, un acto bárbaro y denigrante que no se debería permitir de ninguna de las maneras, algo que debería estar perseguido y penado en todo el mundo sin excepción ni concesión de ningún tipo.

A pesar de ser una práctica conocida y contar con millones de mujeres y niñas afectadas actualmente y sumando más cada día, no es un tema que ocupe portadas, ni que los gobiernos persigan especialmente, ni que haya planes para su erradicación, quizás, porque como muchos otros temas, aunque sus consecuencias son atroces, el tema no goza del beneplácito de lo que se considera mediático y no hay beneficios materiales que obtener solventándolo, la conciencia global tiene estas cosas, unos filtros muy extraños.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Capítulo 46: Crisis de liderazgo




Estamos ya tristemente acostumbrados a oír la palabra crisis por doquier en los últimos tiempos, se ha hablado mucho de la crisis económica, pero sin duda, hay otro tipo de crisis que ha conllevado mayores grietas económicas así como una mayor desconfianza en el conjunto de la sociedad.

Hablo de una crisis de liderazgo, hemos vivido una larga época de cierta bonanza económica, algo innegable, donde los negocios crecían, las empresas mejoraban sus números año a año ( a día de hoy muchas siguen sin entender que este incremento exponencial no se puede mantener infinitamente) y la creación de nuevas fórmulas conseguían hacerse un hueco, con este panorama las figuras de responsabilidad de cualquier tipo de negocio lo tenían más fácil, estas figuras suelen ser como superhéroes, un gran sueldo (poder) que conlleva una gran responsabilidad, de manera que cuando la inercia es positiva, la parte de la responsabilidad está bastante endulzada y el poder solo aumenta, unos grandes bonus o primas, felicitaciones aquí y allá, gráficas con flechas ascendentes, datos, estadísticas comparativas, etc.

Pero, ¿qué ocurre cuando la situación se tuerce y es necesario que utilicen aquellas habilidades organizativas/directivas para/con las que fueron contratados para controlar o solventar una situación adversa?, la respuesta es que en la mayoría de casos no dan la talla. Nerviosismo, decisiones desacertadas, incapacidad para motivar a sus subordinados, crispación, traspaso de responsabilidades inherentes al supuesto, son algunos de los síntomas más visibles. La pregunta no es si realmente esta gente está o no preparada, ya que una gran parte, sobre el papel, académica y curricularmente hablando, esta gente debería saber solventar cualquier contratiempo, es la falta de tensión en tanto tiempo, es principalmente la falta de actitud y no de aptitud lo que hace que estas figuras no estén a la altura.

Por supuesto, existen grados, así que por un lado tenemos una minoría que ha enfrentado la situación adversa con una honestidad medianamente respetable, como que por otro lado, hay quienes se han mantenido sus bonificaciones como si se dieran los datos más optimistas incluso a costa del resto de empleados, incluyendo despidos, dejando claro que la moral y la honestidad de cada uno tiene diferente medida. Lo que no se puede negar es que la mayoría no ha estado a la altura, y es algo que considero que las empresas deberían plantearse (algunas ya lo hacen, poniendo por delante las actitudes de las personas en sus nuevas contrataciones, vigilando sus acciones y exigiendo un nivel acorde con el puesto). Si,  la crisis quizás haya sido magnificada por unos mandos inoperantes en momentos claves, que hunden más si cabe cualquier barco con golpes de timón desacertados, no estando a la altura de lo que se espera de cualquier capitán que se precie.

Una cosa está bien clara, los empleados son la imagen de una empresa, pero las directrices, la filosofía y el rumbo es responsabilidad de solo unos pocos que deberían tener el honor como principal cualidad demostrable.

lunes, 3 de octubre de 2011

Capítulo 45: El estado del bienestar




Según la Wikipedia: “Monopoly es un juego de mesa de bienes raíces, hoy en día producido por la empresa estadounidense de accionistas Hasbro de Rhode Island. Monopoly es uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos del mundo.

Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar alquileres o quien caiga podrá comprárselas.”

Lo sé, leyendo esto estáis pensando en otro juego mucho más real, del que sin querer somos todos partícipes, nos movemos por el tablero, con el dinero/educación que nuestros padres nos han dejado de su partida anterior y nos alientan para comprar una propiedad, seguir en el juego, intentando hacernos creer que es la única manera de jugar la partida. La mecánica impuesta es sencilla, no tienes posibilidades de ganar la partida si no dispones de una propiedad, si no compras, no estarás en el tablero.

El problema es que aquí la banca no es un ente imaginario neutro, se trata de entidades reales, con intereses propios, detrás de la cuales existen personas que reciben beneficio. Como en el juego de mesa, la banca nunca pierde, si es necesario se crean nuevos paquetes de billetes para que el juego continúe, pero, aunque se diese el hipotético caso de que obtengáis muchos inmuebles, y creáis que tenéis posibilidades de ganar la partida, todo acabará tarde o temprano y todas las fichas y todos los billetes puestos en circulación volverán a la caja, y otra partida empezará.

Atrapados en un tablero sin salida, parece todo tan normal que casi nos hemos acostumbrado, la inmersión como opiáceo, todo está lleno de jugadores, todos aspiramos a sentirnos realizados como una ficha que juega una partida de manera astuta, pero entonces algo va mal, la banca se cansa de jugadores que no aportan nada al tablero, y decide retirar fichas y restringir los pequeños billetes, es entonces cuando salimos de nuestro ensimismamiento y empezamos a pensar que todo esto es un juego, un juego en el que alguien siempre gana y otros muchos siempre pierden, en que las reglas se cambian al antojo de la banca, los dueños del tablero, en el que solo resultamos ser simples fichas de plástico.

Teniendo dinero de papel, propiedades volátiles, el azar de los números y unas reglas en juego, solo queda algo de nuestra mano, elegir democráticamente que ficha queremos ser.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Capítulo 44: Monopoly



Según la Wikipedia: “Monopoly es un juego de mesa de bienes raíces, hoy en día producido por la empresa estadounidense de accionistas Hasbro de Rhode Island. Monopoly es uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos del mundo.

Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar alquileres o quien caiga podrá comprárselas.”

Lo sé, leyendo esto estáis pensando en otro juego mucho más real, del que sin querer somos todos partícipes, nos movemos por el tablero, con el dinero/educación que nuestros padres nos han dejado de su partida anterior y nos alientan para comprar una propiedad, seguir en el juego, intentando hacernos creer que es la única manera de jugar la partida. La mecánica impuesta es sencilla, no tienes posibilidades de ganar la partida si no dispones de una propiedad, si no compras, no estarás en el tablero.

El problema es que aquí la banca no es un ente imaginario neutro, se trata de entidades reales, con intereses propios, detrás de la cuales existen personas que reciben beneficio. Como en el juego de mesa, la banca nunca pierde, si es necesario se crean nuevos paquetes de billetes para que el juego continúe, pero, aunque se diese el hipotético caso de que obtengáis muchos inmuebles, y creáis que tenéis posibilidades de ganar la partida, todo acabará tarde o temprano y todas las fichas y todos los billetes puestos en circulación volverán a la caja, y otra partida empezará.

Atrapados en un tablero sin salida, parece todo tan normal que casi nos hemos acostumbrado, la inmersión como opiáceo, todo está lleno de jugadores, todos aspiramos a sentirnos realizados como una ficha que juega una partida de manera astuta, pero entonces algo va mal, la banca se cansa de jugadores que no aportan nada al tablero, y decide retirar fichas y restringir los pequeños billetes, es entonces cuando salimos de nuestro ensimismamiento y empezamos a pensar que todo esto es un juego, un juego en el que alguien siempre gana y otros muchos siempre pierden, en que las reglas se cambian al antojo de la banca, los dueños del tablero, en el que solo resultamos ser simples fichas de plástico.

Teniendo dinero de papel, propiedades volátiles, el azar de los números y unas reglas en juego, solo queda algo de nuestra mano, elegir democráticamente que ficha queremos ser.

miércoles, 6 de julio de 2011

Capítulo 43: La tierra prometida



Imagina que eres cualquier persona de un país desarrollado, si quieres, incluso que perteneces a la clase más humilde, la vida no te da para caprichos, pero tienes lo suficiente para comer algo cada día, poder lavarte y disfrutar de un entorno moderno a todos los niveles.

Imagina que hay un embarazo de por medio, seguramente quieres lo mejor para ese hijo que estás esperando, sabes que vas a tener que luchar por él y tienes inseguridades naturales creadas de lo que la nueva situación te puede plantear, pero incluso con todo eso, no llegas a temer por su vida, sabes que mejor o peor, estando a este lado de la orilla, tu hijo tendrá las necesidades básicas mínimamente cubiertas, también sabes que los peligros que le pueden acechar son abundantes, pero que raramente atentará contra su vida, pero aun así, todo esto es complicado.

Imagina que cambiamos el marco; Tu vida, la de tu familia, y la de tus futuros hijos es amenazada por enfermedades de fácil contagio, la política está cubierta con una dictadura descarada, que por si fuera poco con las enfermedades, el caos, la violencia y la corrupción hace que el peso de la vida de una persona sea nulo, que el baile de balas sea algo cotidiano y no una tragedia esporádica, que las violaciones existen como una forma de sexo y no como una aberración, que no hay forma de conseguir pan que no sea mendigando ni otra forma de asearse que no sea ir a un río, pero que tienes la mala suerte de vivir en una zona árida. Imagina que tu futuro no promete nada diferente a esto.

Es entonces cuando no paras de pensar en una tierra prometida, aquella donde la peor oportunidad es el mejor de los sueños de donde estás. 

Y es entonces cuando lo decides, no lo piensas, simplemente dejas actuar a tu sentido de supervivencia, y te decides a invertir todos los ahorros que hayas podido hacer para embarcar en una nuez y poder así surcar el mar intentando alcanzar la supervivencia, conoces los peligros, pero tu situación es tan desesperada que decides arriesgarlo todo, incluso a tu hijo, porque consideras que es mejor morir en el intento que seguir viviendo en un sitio así, imagina que todo esto es real, que lo que a ti te podría parecer un mal sueño, para otros es una triste, dura e inaguantable realidad, solo por el hecho de haber nacido en otro lugar, en unas tierras que son auténticas minas de explotación para unos pocos codiciosos, donde no hay nada regulado, ni donde nadie quiere ir a regular, los intereses siguen siendo grandes, un coto privado de pruebas para las empresas farmacéuticas entre otras barbaries, una película que todos conocemos y que seguimos mirando como si de una ficción se tratase.

miércoles, 22 de junio de 2011

Capítulo 42: Demasiado ocupados



Estamos demasiado ocupados con nuestro trabajo, ocupados labrándonos una carrera, ocupados aprendiendo la metodología de empresa, en ser más productivos, en conservar nuestro puesto de trabajo, intentando ganar dinero para comprar cosas, ocupados pensando en los principios económicos hipotecarios, en los tipos de interés, en los márgenes, en las retenciones, el IRPF, en los impuestos.

Estamos demasiado ocupados para coger el teléfono, para llamar a la gente con la que nos gustaría hablar, para hablar de nuestras cosas, para contar lo que nos pasa, para decir lo que sentimos.

Estamos demasiado ocupados aprendiendo cómo funcionan las nuevas tecnologías, intentando estar al día en las redes sociales, preocupados de subirnos a un carro que pasa rápido y lleno.

Estamos demasiado ocupados para preocuparnos en comer y comprar productos de calidad, ocupados para cocinar algo medianamente elaborado, ocupados para comer con calma.

Estamos demasiado ocupados para pensar en los problemas graves que puedan existir en otros puntos del planeta, ocupados para querer saber algo de política, ocupados para intentar ayudar a otros.

Estamos demasiado ocupados mejorando nuestra imagen física, ocupados bronceándonos, ocupados haciendo dieta, ocupados en el gimnasio, ocupados haciendo vergonzantes esfuerzos por tener la imagen deseada socialmente.

Porque nuestro tiempo se reparte entre estar demasiado ocupado y perder miserable el tiempo.
Estamos demasiado ocupados para ser felices.

martes, 26 de abril de 2011

Capítulo 40: Fauna nocturna



Desde hace mucho tiempo que vengo sospechándolo, que a día de hoy lo puedo afirmar, hay una fauna especial que vive cuando el sol cae.

La noche sirve para muchas cosas, por costumbre, las horas nocturnas se usan para dormir ,descansar y otras actividades que conlleven el relax corporal, históricamente han sido unas horas de oscuridad donde emergen todos los demonios del mundo, una parte del día donde todo se transforma, y los textos no iban muy desencaminados….

Los que suelen salir por la noche seguro que saben de qué hablo, no cabe duda viendo ciertos casos que hay gente que vive por y para la noche, no es que coincida que los puedas ver, es que solo tienes la oportunidad de verlos a esas horas y en ciertos lugares, su indumentaria, su predisposición y sus conversaciones así lo corroboran. Porque a esas horas en un lugar de copas, cualquiera puede ser cualquier persona, puede tener cualquier rango, puede trabajar de lo que quiera, pero en ese momento, solo es uno más con una copa en la mano, esa anarquía social le concede a personas que durante el día pasan totalmente desapercibidas en su monótona vida, la posibilidad de conseguir ser alguien especial, de sentirse integrado y reconocido por unas horas.

Esto también se extiende al plano sexual, la noche transforma a los hombres en lobos y a las mujeres en vampiro, la misma anarquía social brinda la posibilidad de conseguir una relación fugaz sexual que a la luz y sin una copa de más sería misión imposible.

Por supuesto y a pesar de que ciertas sustancias puedan emborronar la percepción del personal, la indumentaria y apariencia forman una parte esencial en el conjunto, por tanto, podemos disfrazarnos con camisa para parecer gente seria, de bien, o podemos arriesgarnos con algo más atractivo que por el día nos llevaría estar ruborizados continuamente, y puede que siquiera nos atreviésemos.

La conversación por supuesto es lo de menos, se sobreentiende que todos los presentes estamos bajos los efectos de algo que doblega nuestra voluntad, y por tanto toda frase o acción por soez que pueda llegar a ser, no conllevará a un destierro social por nuestra parte, puede que incluso produzca el efecto contrario y que se tome por el lado simpático, consiguiendo algún adepto, achacándolo a nuestro sentido del humor.

Accesible, desinhibido, sin estatus, sin jerarquías, sin pensar, rápido, sin complejos, sin límites, sexual, social….

Ahora puedo comprender en parte porque este mundo cada vez tiene más adeptos y por qué mucha gente solo vive en estas horas, todo es mucho más fácil a este lado de la luna, un lugar donde poder sacar el homínido que llevamos dentro.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Capítulo 39: Japón



Japón ha sufrido en estos días una de sus mayores tragedias, un tremendo terremoto seguido por un tsunami tienen la culpa. No hay estadística que pueda calcular algo así ni suficiente tecnología para pronosticarlo, fenómenos naturales imprevisibles. El país nipón está acostumbrado a las sacudidas, tanto es así que sus infraestructuras, especialmente las de mayor envergadura tienen sistemas para aguantar terremotos haciendo que estas toleren cierto movimiento, el problema es que después de la gran sacudida, vino un tsunami, y el poder del agua ha arrasado con todo a su paso, las imágenes dejan a uno boquiabierto, por si fuera poco, la destrucción de algunas centrales nucleares ha sumado una crisis medioambiental y de salubridad debido a los altos niveles de radiación emitidos en muchas zonas del país. A esta crisis de contaminación nuclear se suma la energética y la económica entre otras, los muertos se cuentan por decenas de miles y la cifra no para de aumentar.

Con este apocalíptico escenario cualquiera perdería el juicio y las formas, de hecho en la mayoría de catástrofes la primera consecuencia son los saqueos, la violencia y el incivismo general, el individuo ve su vida y lo suyo en peligro y lleva al extremo sus acciones para sobrevivir, sin pensar en nadie más y sin importarle nada, como si dejasen de tener vigencia todas las leyes y todas las formas que nos identifican como una raza de seres razonables, el egoísmo en su máxima expresión.

Pero esto no está pasando en Japón, desde el primer momento que se empezó a repartir comida debido a la escasez, la gente guardaba con orden y calma la cola, sin alzar la voz, sin malos gestos, sin empujones. Tampoco se han dado saqueos, ni violencia, ni otros comportamientos irracionales, la sociedad nipona se ha mantenido preocupada pero ordenada, educada y con ánimo de salir adelante todos juntos, mostrando una actitud colaboradora para superar lo antes posible la catástrofe.

Una imagen que ha dado una lección al resto del mundo, un ejemplo a seguir, una actitud admirable, un espejo donde todas las sociedades del resto del mundo deberían mirarse.

Admiro a Japón por muchos aspectos, mucho de ellos relacionados con su sociedad, una educación desde temprana edad, que impregna a cada individuo de respeto, del concepto de unidad de grupo, civismo, la continua búsqueda espiritual y las formas sosegadas, creo que el respeto y la educación es el camino para una sociedad cohesionada y sólida y el modelo a seguir para una sociedad que quiera mirar al futuro.

Espero que salgan lo antes posible de esta catástrofe y consigan superar esta tragedia, desde aquí les mando todo el ánimo posible, así como reconozco mi total admiración por el gran ejemplo que están dando.

martes, 8 de marzo de 2011

Capítulo 38: ¿La fotografía es lo importante?



Hace dos días estaba durmiendo tranquilamente en un hotel en Roma, dormía plácidamente hasta que un sonido estridente me despertó. Decidí salir afuera para ver de qué se trataba, era la alarma de incendio, mire alrededor, pero no había nadie por los pasillos, no existía ningún indicio de que hubiese fuego en el edificio, decidí entonces prepararme por si acaso, ya que el sonido no cesaba, volví a salir a la puerta y vi varias personas vistiéndose por los pasillos corriendo, además, ahora si podía notar olor a plástico quemado, algo no iba bien, así que decidí coger mis pertenencias lo mejor que pude y salir corriendo por las escaleras de emergencias. Llegué al vestíbulo y allí me encontré un panorama desolador, decenas de personas en pijama y caras de preocupación, en ese mismo momento los bomberos hicieron su entrada, y varios de ellos corrieron escaleras arriba mientras otros desplegaban una manguera por los pasillos.

Me senté en las escaleras principales cerca de recepción a la espera de noticias, las conversaciones en grupos reducidos se daban en diferentes idiomas y reinaba el desconcierto. Y en ese momento, ahí estaba, el reportero improvisado, el buscador de la gloria; un joven hacía fotografías ante la pasividad del personal, lanzaba flashes al aire ante la pasividad de unos y la indignación (me incluyo en este grupo) de otros. ¿Cómo alguien puede intentar sacar un recuerdo de un momento así? ¿Qué pretende con la instantánea, documentar su historia? ¿Acaso su credibilidad es tan nula como para tener que apoyar su tesis en documentos visuales? ¿De dónde viene esa influencia reportera sin escrúpulos tan banal?

No intentaba inmortalizar un momento, intentaba inmortalizarse a sí mismo a través de una imagen exclusiva, es la herencia periodística que nos ha quedado, nada ha ocurrido realmente si no existe la prueba del momento, no has estado en un lugar si no tienes la imagen. ¿Cuándo nos vendimos de esa manera a las imágenes? ¿Desde cuándo una imagen importa más que cualquier otra cosa?

Aún tenía decenas de preguntas en la mente, cuando al día siguiente fui a visitar algunos monumentos importantes de Roma con una relevancia histórica incalculable y entonces, volvió a ocurrir. Varias personas entran a un monumento histórico, el solo hecho de entrar deja boquiabierto a cualquiera, puedes tirarte horas admirándolo todo, pero un gran número de personas, no mira siquiera a su alrededor cuando dispara el flash, sin pensar, sin mirar, sin admirar. De manera autómata, con ninguna intención de analizar nada, la fotografía es más que suficiente, la experiencia del momento es lo de menos, lo mejor es la gloria de después, la gloria para siempre, una medalla para coleccionar, una colección de instantáneas vacías.

Después de todo esto estuve sensibilizado con el tema, al punto de fijarme en todo tipo de detalles que tuviesen que ver con estos comportamientos tan irracionales y encontré pruebas para mi tesis; gente que echa fotografías a los lavabos, al suelo, al techo, a los pomos de la puerta, a los carteles informativos....Todo esto no quiere decir que esté en contra de la fotografía y de que cada uno haga fotos a lo que le apetezca, en las cantidades que considere necesario, pero sí creo humildemente que hay gente que debería de racionalizar el uso que hace con sus cámaras, porque a veces, sin darse cuenta, se está perdiendo lo realmente importante e intenta capturar con los medios inadecuados la magia de un momento y un lugar. También deberían replantearse su moral aquellos que usan la fotografía como medio para el morbo y la banalidad en momentos que no aplican.