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viernes, 1 de febrero de 2013

Capítulo 57: Epílogo de una vida



Cuando veo a una persona muy mayor por la calle vuelvo a fantasear con el cómo podría ser mi epílogo si consigo llegar a esa edad (que por otro lado, dudo seriamente).

Me imagino compartiendo autobús al lado de, prácticamente, recién llegados al mundo, compitiendo con ellos por un asiento, me imagino esas miradas a caballo entre el asco, la pena y el desdén, me imagino ese choque entre la paciencia infinita y la inmediatez, entre los valores sólidos y la falta de ellos, entre el saber estar y el humor más simple.

Porque normalmente, mientras vas viviendo y todas tus capacidades están intactas piensas que nunca llegará el declive, cualquier atisbo de madurez física o mental es vista como una amenaza por el adonis, que intenta alargar su periodo de reinado, como si solo en esas circunstancias, favorables e intactas, se pudiese conquistar la gloria, cuando esta está estrechamente más relacionada con las circunstancias externas que con las internas.

Me imagino con unos hijos demasiado ocupados para pasar un rato conmigo lo suficientemente largo para hablar de algo más que no sea que tiempo hace y otros entremeses típicos de cualquier conversación, demasiado ocupados para hacer siquiera una llamada, sin devolver ni una pequeña parte del tiempo que tú le dedicaste en su día, de todo el sacrificio que hiciste en tu propia vida a su favor, sin pensar en nada más que su propio presente como si un futuro, como el que tiene delante, arrugado, no fuese a llegar, como si sus hijos propios fueran mejor que ellos mismos cuando llegue su momento, como si los búmeran no volviesen.

Me imagino en la decrepitud final, con movilidad reducida, ver como aquellos que no tenían tiempo lo sacan para aparcarme en alguna residencia o algún sitio peor, rodeado de extraños, viendo como dependo de personas que no sabían de mí hasta el día de ayer, orinándome encima,  con las necesidades de un recién nacido, con la frustración de un cerebro de mi edad, la larga espera, la lenta marcha, despojado de todos los logros de mi vida, despojado de mi decencia, aferrado mentalmente a todo aquello que tuve y todo lo que fui, sin nadie que quiera escuchar todo lo que tengo que decir, porque seguramente todos quieren comprobarlo por ellos mismos y repetir una y otra vez el ciclo, repetir una y otra vez los mismos errores. Exiliado de mi propia vida, de mi propia casa, ambientado con olor de alcohol, talco y ambientador barato, rodeado de pañales, gasas, pastillas de diferentes colores suministradas en diferentes dosis, de desconocidos, de llantos, de lamentos, de bastones, sillas de ruedas y arrugas por doquier.

Dicen que es el ciclo de la vida, aunque más bien debería de llamarse el ciclo de la muerte, ese tiempo entre la espera y la oscuridad, despojados de todo lo que nos hacía ser nosotros mismos, lo que nos hacía sentirnos vivos y pertenecientes a este mundo, destinados a permanecer en un rincón sin molestar, sin nadie que quiera escuchar lo que tenemos que contar en nuestro epílogo, sin nadie que se quede a escuchar las conclusiones finales de nuestra vida. Desde luego, hay muchas formas de morir sin que tu corazón deje de latir, y este epílogo es, por desgracia, la más común y cruel de las maneras.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Capítulo 47: Mutilación genital femenina




Resulta que en algunos lugares se realiza un rito (léase atrocidad), principalmente en gran parte de África (África central sobre todo), en algunas partes Oriente Medio y en menos medida en otros lugares del mundo como Europa, Australia o América denominado mutilación genital femenina. Aunque el concepto no deja muchas dudas, os explico brevemente en qué consisten algunos de los procesos para llevarlo a cabo; el más extendido es la ablación de clítoris, ablación es sinónimo de amputación o extirpación, el resto se puede imaginar, aunque en el proceso no solo amputan el clítoris si no cualquier otra parte de los genitales femeninos, también existe la infibulación que incluye la primera parte del calvario para finalizar con un cierre vaginal mediante puntos de sutura dejando una pequeña apertura para orina y sangre menstrual, después del matrimonio se abre con un cuchillo, se puede repetir el cierre vaginal en caso de que por ejemplo el esposo quiera hacer un viaje, es decir, como si de una tienda de ultramarinos de tratase, con horarios y al gusto del consumidor.

Por supuesto y por si cabe alguna duda la consecuencia más inmediata de estos procesos es la pérdida de la sensibilidad por parte de la mujer en todo lo que atañe a sus genitales, perdida de toda apetencia/placer sexual, dejándola a merced del chulo que tenga al lado y del placer que este pueda necesitar, más que una esclavitud sexual, toda una carcelación sexual.

Por si todo esto fuera poco, y aparte de todo el daño físico evidente que se produce, donde en ocasiones debidas a las condiciones higiénicas nulas en las que se realizan estas intervenciones, así como las herramientas que se usan, muchas se contagian de enfermedades, sufren dolores de por vida e incluso mueren desangradas por obra y gracia de tan glorificantes procesos, a todo esto hay que sumarle el trauma psicológico que crea de por vida a las afectadas, porque no solo se trata de una mutilación de algo tan íntimo e importante, si no de la pérdida del deseo, el placer y la libertad sexual de la que todos debemos optar por decreto, todo el mundo debe ser libre de usar cualquier parte de su cuerpo como y con quien quiera, conduciendo su sexualidad hacia los caminos que cada uno considere.

Se habla que se trata de un rito religioso, una auténtica tapadera, ya que ninguna religión habla de nada parecido, y si lo hiciese, habría que plantearse la existencia de un Dios que ampare algo así. La verdadera finalidad son de tipo machista, se pretende que la mujer llegue virgen al matrimonio y evitar la promiscuidad de ellas, como si las relaciones sexuales dependieran solo de ellas, hipocresía de la mala vaya, digan lo que digan no hay manera de tapar un acto aberrante, un acto terrorista contra la sexualidad y la integridad de millones de mujeres (actualmente afecta a unas 135 millones de mujeres y niñas en el mundo) fruto de una mentalidad retrograda, machista y vergonzante, una dictadura sexual, un acto bárbaro y denigrante que no se debería permitir de ninguna de las maneras, algo que debería estar perseguido y penado en todo el mundo sin excepción ni concesión de ningún tipo.

A pesar de ser una práctica conocida y contar con millones de mujeres y niñas afectadas actualmente y sumando más cada día, no es un tema que ocupe portadas, ni que los gobiernos persigan especialmente, ni que haya planes para su erradicación, quizás, porque como muchos otros temas, aunque sus consecuencias son atroces, el tema no goza del beneplácito de lo que se considera mediático y no hay beneficios materiales que obtener solventándolo, la conciencia global tiene estas cosas, unos filtros muy extraños.

martes, 16 de noviembre de 2010

Capítulo 33: La inmortalidad



Ha sido siempre el sueño húmedo del ego humano, el argumento de muchas historias, uno de los tres deseos que pediríamos al genio de la lámpara, permanecer aquí por siempre, no temer por la muerte, por el deterioro, por la vejez, por la enfermedad, un infinito caminar saciando necesidades básicas.

La ciencia invierte casi todos sus esfuerzos en este sentido, en alargar la estancia de cada uno de nosotros, conseguir unas células como las cancerígenas, capaces de aguantar cualquier adversidad, indestructibles, procreadoras, regeneradoras, me pregunto qué sentido tiene permanecer aquí más tiempo del necesario, contemplando más allá de tu ciclo vital.

Una vez leí que cada generación quiere ser la última, desechando todo lo anterior y todo lo posterior, los logros, valores y acciones de tu generación como los únicos válidos, solo estos tienen sentido, una manera de erradicar cualquier cosa que ponga en peligro las columnas de tus valores, de las cosas que los impulsaron, la reivindicación de una estirpe.

¿Acaso no tenemos suficiente tiempo para expresarnos y para hacer todo aquello que deseamos en lo que dura nuestra vida?, la inmortalidad solo supondría un adormecimiento de nuestras pasiones, dejaríamos todo para mañana, alargaríamos todo hasta el infinito, un letargo eterno, no nos engañemos, nadie tendría prisa para nada, solo queremos tranquilidad, para descansar, para vaguear, para no esforzarnos, el cultivo de la comodidad intelectual.

Hay una variante para todo esto, otro sobrenombre con el que se conoce todo este sueño y que describe de manera más detallada el verdadero ardiente deseo del humano, “juventud eterna”, queremos la vida eterna, pero no si no está ligado a una juventud o a una buena apariencia, un aspecto estupendo, la adolescencia eterna, el otro deseo escondido, mantenernos guapos y aceptados socialmente por todos los demás, hablar más con nuestro cuerpo que con nuestro cerebro.

En una entrevista realizada al gran Salvador Dalí, le abordaron con varias cuestiones acerca de su propia muerte, este decía que no creía en la muerte de Dalí, pero que temía la muerte, el momento en que llegase. A día de hoy, bien sabemos que Dalí no ha muerto y que se mantiene inmortal.

No sé si algún día se conseguirá mediante la ciencia cualquier avance sobre la inmortalidad tangible, pero antes de que se produzca y en relación al sueño oculto de la raza humana, yo me pregunto si realmente tiene sentido.

De momento, todo sigue tal y como siempre ha sido, el cuerpo sufre un deterioro constante, tiene fecha de caducidad, el mundo aguantará nuestro paso, y continuará su rumbo una vez dejemos todo esto, así que, si queréis la inmortalidad ya podéis empezar a hacer méritos, como se decía en cierta película: “La inmortalidad es toda vuestra, ¡cogedla!”

lunes, 4 de octubre de 2010

Capítulo 29: La muerte



Smash cut es el nombre de un recurso usado en cine y televisión, es ese fundido a color negro sin previo aviso, no es como esos finales que van atenuando la oscuridad hasta fundir con el negro (fade to black), en este caso es un negro total, de golpe, como si se hubiera estropeado el televisor, como si alguien hubiese tirado del cable.

En la película de el cuervo se decía “La infancia termina cuando sabes que vas a morir”, si ese es el caso, la mía terminó pronto, desde que tengo uso de razón siempre me ha inquietado el tema, aceptando el hecho de que algún día dejaré todo esto, por un lado te planteas cual es la mejor manera de actuar y de llevarlo hasta entonces, es difícil plantear esto sin caer en la típica espiral negativa de que más da todo si el final ya está claro. Aparte de este ejercicio filosófico, resulta otro ejercicio, este más bien de tono científico el pensar, el cómo será, si hay una luz blanca, si todo se vuelve negro, si vemos a los seres queridos, si alguna parte de nosotros queda viva, etc.

Resulta curioso que me planteé todo esto desde tan temprana edad, y no sé si por aquello que dicen de que lo que piensas toma parte de realidad de alguna manera, porque mi relación con la muerte ha sido más estrecha de lo que me gustaría. Por un lado, tratándose de mí mismo, se puede decir que la he esquivado dos veces de manera reseñable. La primera fue cuando estando en una casa de campo, una escopeta cayó al suelo por accidente y se disparó, hubo un silencio, la gente se miraba, se tocaba, yo miré hacia el monte pensando en que se trataba de algún tipo de cacería cercana, me di la vuelta y la gente gritaba hacia mí, me toqué la cara y las manos se me llenaron de sangre, pasaron unos minutos hasta que lo entendí todo, la bala había pasado rozando mi cara (hoy una pequeña cicatriz recuerda aquello), fue solo cuestión de centímetros. La segunda vez fue unos años después, había una fuerte tormenta, me dirigí hacia el baño, un baño en reformas, que tenía los enchufes sin terminar, estaba mirando al espejo cuando oí un fuerte chasquido y de pronto todo se puso de color blanco. Diez minutos después no oía apenas nada, notaba que me movían que me gritaban, empecé a vislumbrar formas a través del blanco, y el pitido del oído se iba disipando y me dejaba oír los gritos de forma ahogada, estaba en el suelo y me sangraba la nariz, al parecer un rayo había caído sobre la casa llevándose a su paso todo aparato eléctrico, recorrió la casa e hizo su salida por los enchufes del baño. Ese mismo día visité al médico y no encontraba razón médica posible para que mi corazón siguiese latiendo, pero seguía.

De manera más indirecta, he sido espectador de excepción (cruel honor) en el momento justo de la muerte de las dos personas más importantes, influyentes y más queridas de mi vida, el momento justo en que la vida expira, el paso de la vida a la muerte.

Todo esto no ha hecho otra cosa que mantener mi debate mental en cuanto al tema, y con el tiempo he ganado en incredulidad, es bonito creer en cosas, tener fe, pensar que todo ocurre por algo, el destino, que un hombre con barba vendrá a saludarnos o que nos espera un aren de mujeres, pero sinceramente, creo que todo este tema es tan aleatorio como parece, y teniendo en cuenta que es un hecho inevitable, creo que hay que juzgarlo teniendo en cuenta esas dos premisas, lo sé, es difícil, aceptar esto de inicio es difícil, es como jugar un partido sabiendo cual va a ser el resultado final, pero creo que tampoco podemos juzgar esto como un final de una historia, sino como un hecho inevitable y aislado, poniendo el principio, el desenlace y el final en la vida. No me gusta cuando la gente usa la muerte en cualquiera de sus vertientes como excusa para descuidarse en la vida, para no tener nada en cuenta, para dejar de darle importancia a cualquier otra cosa, no hay nada más importante que la propia vida, ni nada tiene tanto sentido como ella.

Podíamos tirarnos una vida entera debatiendo sobre que significa la muerte, qué sentido tiene, que sentimos, que nos pasa, que reacción tiene nuestro cerebro, nuestro cuerpo, que pasa con nuestra alma, pero todo es tan sencillo como….(smash cut)

jueves, 27 de mayo de 2010

Capítulo 18: El gimnasio



El gimnasio es un lugar donde la gente va a realizar actividad física con ayuda de diferente maquinaria destinada a tal fin. No puedo evitar hacer un símil visual cada vez que entro en un gimnasio, en este, sustituyo a las personas por cerdos, cerdos rosados, grasientos, con el barro aún pegado al cuerpo, moviéndose sobre sus pezuñas, subidos a esas máquinas inquisidoras, levantando pesas, corriendo, moviéndose, sudando. Por supuesto no puedo aguantarme la sonrisa, siempre me pasa. Yo como el primer cerdito de la piara, subido a las máquinas, pagando mis impuestos por la mala alimentación, el sedentarismo, por evolucionar sobre una mesa de escritorio con un PC, por usar internet, por ir sentado sobre un coche, por la sobrealimentación, el exceso de calorías, de comida, por los productos manufacturados, la comida rápida, la vida rápida que te obliga a permanecer sentado el noventa por ciento del día, la abundancia, la libertad, el primer mundo.

En una época donde nos imponen unos modelos famélicos como ejemplo de apariencia normal y aceptada por la gran mayoría de la sociedad, resulta muy complicado y diría que casi contradictorio si comparamos este estereotipo físico al ritmo y valores de vida aceptados, siempre con el sedentarismo como factor común y una abundancia alimentaria, así como una publicidad gastronómica totalmente orientada a sabores fáciles de aceptar, fácil de llevar, fácil de consumir, pero con un coste alto en cuanto a cuestión de calidad alimentaria se refiere. Al final los pros y contras alimentarios de este tipo de nutrición compensan, compensan a la sociedad de la inmediatez, de la rapidez, de la facilidad.

En una sociedad donde el trabajo continuo y el esfuerzo es más una utopía moralizante que una realidad, la vaguedad para usar el cerebro se ha contagiado también en derroteros puramente físicos, queremos buen aspecto, un cuerpo moldeado pero no a cualquier precio. Por esto, y como siempre pasa para conseguir cualquier cosa que nos haga parecer algo que no somos, hacemos trampa. Es increíble el ingenio que podemos usar para hacer trampas, incluso mayor que para hacer las cosas sin ellas, un esfuerzo titánico, para luego usarlas y volver a la vaguedad durante más tiempo. Por esto hemos inventado miles de cosas, pastillas, batidos y otras sustancias que alteran nuestro metabolismo a favor de la comodidad (así como distintas operaciones), un cuerpo que parezca fruto del esfuerzo, sin sufrirlo, sin sudar, un engaño, una fachada.

Porque realmente no nos importa estar en forma que al fin y al cabo es lo que a niveles saludables es más interesante para nosotros sino que simplemente queremos parecer externamente que lo estamos. Porque sudar ni sienta ni huele bien, porque hasta para correr queremos poner nuestra mejor mueca, nuestro mejor perfil, porque somos capaces de comprarnos el mejor equipo para hacer deporte, para luego no usarlo, para que nos quede una sensación de hacer bien las cosas y con la promesa de “mañana empiezo”. Como tener una barca en un desierto.

Porque a veces pensamos que vamos al gimnasio a lucir tipo, a ligar, a hacer un pase de moda, a lucir nuestras virtudes, no sé cómo siempre podemos desvirtuar tanto el significado de algo, coger algo y desdibujarlo hasta olvidar el por qué inicial. Llevo un tiempo haciendo una cuesta mental, en casi todas las paradas de metro o tren hay siempre dos opciones, subir por escaleras mecánicas o subir por escaleras normales, evidentemente las mecánicas sufren colapsos, y paradójicamente el rango de edad de la gente que la usa es menor. Me pregunto si el resultado sería el mismo si la mecánica fuera al infierno y la normal al cielo, seguramente sí, porque no se trata de a dónde vamos sino de ir cómodos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Capítulo 13: La beatificación post mortem



La muerte siempre ha sido uno de los grandes misterios y temores del ser humano. Es un hecho natural que cuesta aceptar, que cambia la percepción, pasamos de hacer las cosas con cierta naturalidad y emoción a estar condicionados, a temer. Se podría decir que nuestra infancia está guiada por la vida, y una vez que termina esta etapa, por la muerte.

Es demasiado shock mental pensar que algún día dejaremos todo esto para siempre, sabemos el qué, pero no el cómo ni el cuándo, y eso nos atormenta. Intentamos sobrellevarlo con la religión y otras creencias que perpetúan nuestra existencia en este mundo a través de otras formas.

Es extraño por otro lado, que teniendo en cuenta la certeza de nuestra muerte y por tanto la fragilidad de nuestro físico, siempre pensemos a largo plazo para todo, que pospongamos la realización de nuestros sueños, posponer una conversación, un gesto con alguien, un viaje, etc.

De todas formas, y para no desviarme demasiado del propósito de este texto, me llama la atención que si tenemos en cuenta que la muerte es un hecho seguro y natural para todos y cada uno de nosotros, por qué una vez que muere una persona automáticamente pasamos a ver solamente su lado positivo, a alargar la sombra de todo lo que ha hecho, a falsear datos, a exagerar situaciones, a inventar leyendas. Como si el hecho de morirse le hubiese convertido en alguien a quien admirar, como si hubiese conseguido todo un logro muriéndose.

Tanto es así, que todos conocemos a gente famosa que se ha quitado la vida con el propósito de agrandar su leyenda (léase estrellas del rock), es como rodar un corto cinematográfico e intentar que se convierta en una gran filmografía a través de la muerte. Escritores que mueren al término de una obra que le catapulta automáticamente al número uno de ventas, entre otros casos de fama a través de la muerte. O la gran cantidad de casos de artistas que no han visto reconocido (esta vez merecido) el arte que creaban cuando estaban entre nosotros y que solo con su muerte empezamos a mirar y tener en cuenta.

En fin, realmente, no sé qué hay después de la muerte, y podemos estar confabulando toda una vida sobre como es y que puede haber, cuando a lo mejor simplemente no hay nada. No entiendo porque a cada uno de nosotros la muerte nos da un plus de simpatía, de arte, de personalidad, de humanidad, de generosidad, etc. Lo único que sé y que conozco es la vida tal como se nos plantea, con cosas tangibles, y creo que es aquí donde cada uno tiene que demostrar su valía, donde debemos demostrar quién y qué queremos ser, donde debemos medir a cada uno por lo que es y por lo que hace mirando con lupa objetiva, reconocer a los artistas (en todas sus ramificaciones) su arte cuando aún pueden sentir el aprecio.

No tengo ninguna intención de morir, al menos conscientemente, pero por si acaso, podéis contar de mí, que medía dos metros y medio, que lucía una gran melena dorada, y que podía levantar coches con un solo brazo, seguramente perdure más que lo que ocurrió realmente, y creo que tampoco me sienten tan mal esos dos metros y medio…

miércoles, 31 de marzo de 2010

Capítulo 11: Carnívoros



Al ser humano siempre se la ha considerado omnívoro, es decir, puede consumir todo tipo de alimentos. (Aunque hay un debate histórico abierto con la teoría de que nuestra anatomía es propia de un herbívoro y no de un omnívoro).

Uno de los pilares de esta dieta tan llena de posibilidades siempre ha sido la carne, de hecho su consumo ha aumentado mucho más de lo aconsejable, saludablemente hablando, en las últimas décadas. Fruto de esta situación, el proceso de comercialización de la carne se ha ampliado, y por tanto el número de mataderos y animales sacrificados.

Siempre hemos dado por hecho que una serie de animales basan su existencia en ser nuestro alimento, para ellos parece ser todo un honor y para nosotros todo un placer. La mayoría de estos animales (vacas, corderos, cerdos, conejos, pollos, etc.) son criados en cautividad, la mayoría con escaso espacio habitable, a veces siquiera pueden moverse, con el espacio justo para su cuerpo, y la única posibilidad de echarse sobre sus propias heces.

En la mayoría de lugares donde se llevan a cabo los sacrificios para los entes superiores, el proceso viene a ser el mismo, como en toda empresa intentan simplificar y ganar tiempo, lo importante siempre es la producción, de esta forma el circuito consta de un pasillo donde no pueden siquiera girarse sobre si mismos, por turnos, van pasando hacía un habitáculo cerrado donde son aturdidos con descargas eléctricas u otras armas diseñadas para el mismo fin, como decía antes la producción manda y no siempre se pueden cerciorar de que estén lo suficientemente aturdidos. Una vez pasada la fase de aturdimiento, los cuelgan, normalmente de una extremidad, en la mayoría de casos, una pata trasera, y en ese momento se les clava un cuchillo en el cuello o se les degolla, la sangre empieza a brotar, es entonces cuando el animal sale de su aturdimiento para gritar, vomitar e intentar escapar, rodeado de otros iguales que o intentan lo mismo o que simplemente ya han muerto.

En este proceso, los que esperan pacientemente, intentan escapar, porque huelen la sangre, e incluso pueden estar contemplando la escena llevada a cabo con un compañero, el pavor es algo que se puede captar en su expresión, en sus gestos, en sus gritos, pero en la producción no se tiene en cuenta estas nimiedades. La mayoría de consumidores están totalmente alejados de lo que supone este proceso o como se lleva a cabo, simplemente ven variedad de carnes y productos derivados de esta en el supermercado, en un restaurante, etc.

En un libro leí que la humanidad solo se puede demostrar hacia los animales, es la única forma en que cobra sentido.

Este texto no trata sobre la dieta que tiene que llevar cada uno, aunque os aseguro que personalmente después de leer y ver videos relacionados con todo este tema (donde cuentan y se ven imágenes de escenas mucho más duras que en el breve y endulzado resumen que yo he relatado), se me han quitado las ganas de que la carne sea el pilar de mi alimentación y no por las nauseabundas imágenes, si no por principios.

domingo, 21 de marzo de 2010

Capítulo 9: Los verdaderos superheroes



Los superhéroes son esos personajes de ciencia ficción que generalmente cuentan con poderes sobrehumanos que utilizan para intentar paliar el mal en cualquiera de sus formas, hemos conocido a muchos a través de las páginas de comics principalmente. Todos hemos querido ser alguna vez uno de ellos, ser especialmente especiales valga la redundancia.

 He mirado hacia el cielo esperando ver volar alguno, ver algún traje con mallas, alguna capa, alguna especie de Jesucristo de la era moderna, pero todo ha sido en vano.

Al final, y después de haber perdido en un primer momento la esperanza, encontré aquellos que me la pudieron devolver, aquellos que consiguen grandes cosas, que resultan claves en una situación límite y delicada, que hacen que su altruismo, su compromiso, su saber hacer y su humanidad marquen la diferencia.

Porque de pronto, cuando crees que tu vida va bien, y todo está tranquilo, tú mismo o alguien de tu entorno cae enfermo. Es algo grave, saltan las alarmas, de pronto, todo aquello en lo que creías que merecía la pena y por lo que luchabas deja de importar, deja de importar el dinero, deja de importar tu estatus social, tus posesiones, todo. Nada hará que duela menos, que el mal que se ha diagnosticado deje de propagarse, tu vida se reduce a una habitación compartida delimitando con una cortina la intimidad. Es entonces cuando conoces a los verdaderos superhéroes, a aquellos que eligieron ayudar e intentar salvar a los demás, aquellos que no solo aplican lo mejor que pueden lo que saben, si no que ponen todo su esfuerzo humano en esos momentos donde una sonrisa o un gesto amable puede significar un mundo, porque le pagan para curar, no para hacerte sentir mejor, no para tranquilizarte, no para ser amables, esos son sus poderes sobrehumanos, porque eligieron una labor que requiere una parte altruista que nace de una necesidad de ayudar a los demás. Pero como en los comics, no existe solo un tipo de superhéroe, por eso, no solo están los superhéroes del hospital, si no los que apagan fuegos, poniendo algo más que agua y músculo, los que están detrás de una ventanilla que hacen por comprender las situaciones y no tratan de ser un simple cajero automático siguiendo un circuito prefijado, los que ayudan a los demás de forma desinteresada, los que reparten comida, los que colaboran invirtiendo su tiempo y su esfuerzo en ayudar a otros que lo necesitan, en que se sientan mejor, donde lo importante para ellos son las personas, en resumen todos aquellos que tienen como poder especial la humanidad desinteresada, una generosidad y amabilidad natural.

Sé que muchos pensaréis que en algunas de las profesiones que he nombrado hay algunos individuos que son todo lo contrario y posiblemente también os hayáis topado con ellos, por supuesto, como en el papel, también existen los villanos. Pero este texto no es para ellos, es para todos los demás, porque nadie les da un homenaje, ni una estatuilla en una gala con alfombra roja, ni firman autógrafos, ni cobran millones de euros, y precisamente esa es su gran virtud, que todo nace en la sombra, sin ánimo de premios, ni de reconocimientos, porque os palpita en el pecho sin más, porque nacisteis con un don, y solo espero que lo sigáis utilizando por el bien de la humanidad, porque aunque posiblemente no os importe (porque tampoco lo hacéis para eso), hay gente como yo, que os admira.

Los superhéroes sí que existen, pero no llevan mallas, ni símbolos, ni capas, sino que como Clark Kent, intenta pasar lo más desapercibido posible y parecer que simplemente hacen su trabajo o lo que para ellos, es simplemente su deber.


viernes, 19 de febrero de 2010

Capítulo 1: El cancer



Me considero una persona con una especial aversión a todos los temas que tengan que ver con un hospital, y aunque en los días que corren nos preocupa una variación de la gripe que se ha vendido con una alarma social desmedida donde existe claramente un interés farmacéutico de fondo, a mí me preocupa principalmente el cáncer.

Una enfermedad, que al escucharla, conscientes del poder de destrucción que tiene, agachamos la cabeza, sin tener demasiada información tanto de su proceso como de sus posibles tratamientos, hasta aquí comparte descripción con otras muchas enfermedades graves, si no fuera porque el cáncer en 2010 desbancará a las enfermedades cardiacas como primera causa de muerte en el mundo.

Bien, vayamos por partes, por un lado os explicaré que es el cáncer, de manera resumida, sería algo así como "unas células nocivas", de modo más científico:Por naturaleza nuestras células se dividen de forma regular periódicamente para reemplazar a las células envejecidas o muertas. Este proceso de división está marcado por unos mecanismos de control que indican cuando hacerlo y en qué cantidad, cuando estos mecanismos se ven alterados lo hacen sin control forman un nódulo o tumor. Si estas células defectuosas no tienen capacidad para invadir y extenderse, decimos que hablamos de un tumor benigno, el cual normalmente se puede extraer y acabar con el problema, por el contrario, si tienen la capacidad de trasladarse a otros órganos y crecer sin control (metástasis), hablamos de tumor maligno. Esto se puede presentar en prácticamente cualquier órgano del cuerpo y a cualquier edad, aunque existe mayor riesgo con el incremento de la edad.

La pregunta del millón es, ¿cómo ha crecido tanto esta enfermedad con el paso de los años hasta convertirse en la primera causa de mortalidad mundial?, quizás la respuesta esté en los factores que pueden causar esas anormalidades en las células, que aunque pueden intervenir desde la dieta, al estado emocional o incluso heredarse, me parece muy curioso que la radiación (ionizante, ultravioleta, etc.) así como otros agente químicos ( humo del tabaco, contaminación, productos químicos, etc.) sean también factores para el desarrollo de la enfermedad y entonces es cuando me da por mirar a nuestro alrededor y fijarme en que comemos, que productos usamos, que tipo de ondas nos rodean, etc. Y rápidamente empieza todo a cuadrarme mucho más.

Para los interesados en prevenir, dicen que de algo sirve comer albaricoque, manzana o uva entre otros, de los cuales han descubierto que poseen una vitamina que es capaz de frenar o prevenir la creación de células cancerosas, igual pasa con el ajo. Sobre la cura final para la enfermedad se habla ahora de una vacuna con células "ultrafuertes" de personas que las poseen y que estas son capaces de acabar con las células cancerosas, pero a día de hoy, todo son teorías. En tratamientos, existe la quimioterapia y la radioterapia como los métodos más usados, ambos métodos muy perniciosos para el cuerpo, ya que frenan el avance de las células cancerosas destruyéndolas, pero también haciéndolo con el resto de células normales, estos métodos se suelen combinar con la cirugía.

Socialmente, y pesar de no ser una enfermedad contagiosa, el cáncer puede afectar a cualquier persona, indiferentemente de su edad, raza o condición e incluso clase social, ya que hemos podido ver con los años como gente "famosa" o con posibilidades económicas (comparado con otras enfermedades como el sida, que afecta principalmente al tercer mundo, y personas que no cuentan con el beneplácito de la visión de la sociedad global (drogadictos, homosexuales, etc.)) sucumbía de igual manera a la enfermedad que cualquiera de los mortales que poblamos la tierra, llegados a este punto y teniendo en cuenta el dato de ser la primera causa de muerte, sigo sin entender como no se busca una cura definitiva y como aún se desconoce tanto de la enfermedad, el porqué de no se invierte más y mejor no solo en el cáncer si no en este tipo de causas, o por qué no le pagamos 94 millones de euros a los mejores científicos que puedan llegar a algún puerto y si a un futbolista por poner un ejemplo de tantos.

La mayoría de las respuestas está en la sociedad desde luego, normalmente no nos acordamos de las enfermedades hasta que no las tenemos encima y entonces es cuando queremos que el mundo gire para que nos curen o curen a nuestro ser querido, solo entonces es cuando nos importa, cuando denunciamos, tenemos poca visión de futuro y de conjunto como sociedad, así que seguramente, seguiremos con el “carpe diem” como hasta ahora y si algún día el cáncer nos toca o nos roza, alzaremos las manos al cielo.