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jueves, 27 de mayo de 2010

Capítulo 18: El gimnasio



El gimnasio es un lugar donde la gente va a realizar actividad física con ayuda de diferente maquinaria destinada a tal fin. No puedo evitar hacer un símil visual cada vez que entro en un gimnasio, en este, sustituyo a las personas por cerdos, cerdos rosados, grasientos, con el barro aún pegado al cuerpo, moviéndose sobre sus pezuñas, subidos a esas máquinas inquisidoras, levantando pesas, corriendo, moviéndose, sudando. Por supuesto no puedo aguantarme la sonrisa, siempre me pasa. Yo como el primer cerdito de la piara, subido a las máquinas, pagando mis impuestos por la mala alimentación, el sedentarismo, por evolucionar sobre una mesa de escritorio con un PC, por usar internet, por ir sentado sobre un coche, por la sobrealimentación, el exceso de calorías, de comida, por los productos manufacturados, la comida rápida, la vida rápida que te obliga a permanecer sentado el noventa por ciento del día, la abundancia, la libertad, el primer mundo.

En una época donde nos imponen unos modelos famélicos como ejemplo de apariencia normal y aceptada por la gran mayoría de la sociedad, resulta muy complicado y diría que casi contradictorio si comparamos este estereotipo físico al ritmo y valores de vida aceptados, siempre con el sedentarismo como factor común y una abundancia alimentaria, así como una publicidad gastronómica totalmente orientada a sabores fáciles de aceptar, fácil de llevar, fácil de consumir, pero con un coste alto en cuanto a cuestión de calidad alimentaria se refiere. Al final los pros y contras alimentarios de este tipo de nutrición compensan, compensan a la sociedad de la inmediatez, de la rapidez, de la facilidad.

En una sociedad donde el trabajo continuo y el esfuerzo es más una utopía moralizante que una realidad, la vaguedad para usar el cerebro se ha contagiado también en derroteros puramente físicos, queremos buen aspecto, un cuerpo moldeado pero no a cualquier precio. Por esto, y como siempre pasa para conseguir cualquier cosa que nos haga parecer algo que no somos, hacemos trampa. Es increíble el ingenio que podemos usar para hacer trampas, incluso mayor que para hacer las cosas sin ellas, un esfuerzo titánico, para luego usarlas y volver a la vaguedad durante más tiempo. Por esto hemos inventado miles de cosas, pastillas, batidos y otras sustancias que alteran nuestro metabolismo a favor de la comodidad (así como distintas operaciones), un cuerpo que parezca fruto del esfuerzo, sin sufrirlo, sin sudar, un engaño, una fachada.

Porque realmente no nos importa estar en forma que al fin y al cabo es lo que a niveles saludables es más interesante para nosotros sino que simplemente queremos parecer externamente que lo estamos. Porque sudar ni sienta ni huele bien, porque hasta para correr queremos poner nuestra mejor mueca, nuestro mejor perfil, porque somos capaces de comprarnos el mejor equipo para hacer deporte, para luego no usarlo, para que nos quede una sensación de hacer bien las cosas y con la promesa de “mañana empiezo”. Como tener una barca en un desierto.

Porque a veces pensamos que vamos al gimnasio a lucir tipo, a ligar, a hacer un pase de moda, a lucir nuestras virtudes, no sé cómo siempre podemos desvirtuar tanto el significado de algo, coger algo y desdibujarlo hasta olvidar el por qué inicial. Llevo un tiempo haciendo una cuesta mental, en casi todas las paradas de metro o tren hay siempre dos opciones, subir por escaleras mecánicas o subir por escaleras normales, evidentemente las mecánicas sufren colapsos, y paradójicamente el rango de edad de la gente que la usa es menor. Me pregunto si el resultado sería el mismo si la mecánica fuera al infierno y la normal al cielo, seguramente sí, porque no se trata de a dónde vamos sino de ir cómodos.

martes, 20 de abril de 2010

Capítulo 14: Fútbol



El fútbol es un deporte de pelota en el que un grupo de jugadores repartidos en dos equipos intentan introducir la bola dentro de la portería contraria. Para jugar se utiliza principalmente los pies, aunque existe la posibilidad de usar otras partes del cuerpo a excepción de los brazos. 

Con el tiempo, el hecho de correr detrás de la pelota ha evolucionado mucho, dando como resultado toda una filosofía sobre estrategias a llevar a cabo, tácticas o posicionamiento sobre el campo, labores que suele realizar  la figura de un entrenador.

Le llaman deporte rey, y no es para menos, es quizás el deporte más famoso a nivel mundial y por tanto uno de los que más factura (léase mayor número de apuestas, de merchandising, de cuota de pantalla, etc.). Algunos lo llaman el opio del pueblo.

Es por esa misma magnitud que ha alcanzado, que hace especialmente nocivo la degradación existente de parte de los valores que en teoría debería inculcar. Valores como el juego en equipo, el compañerismo, el juego limpio o el respeto al rival entre otros.

Los jugadores de primer nivel, cobran sueldos estratosféricos, venerados por las masas, se convierten en verdaderos ídolos más allá del terreno de juego, toda esta vorágine de endiosamiento (una ironía visual de esto es verlos conducir un coche de alta gama con el permiso recién sacado y apenas habiendo cumplido la mayoría de edad) los convierte automáticamente en influencia sobre todo para los jóvenes. La mayoría se olvidan del juego en equipo para ensalzar egoístamente sus cualidades, cuidan su aspecto e intentar marcar tendencias e incluso ideologías, cuando la mayoría de estos siquiera ha terminado estudios básicos. 

Las hinchadas se dejan el dinero, la garganta, el tiempo, la piel e incluso a veces la vida, por desgracia literalmente hablando en algunas ocasiones, por su equipo y es que como en todo lo que hacemos los humanos, no sabemos hacer otra cosa que llevarla al extremo, no sabemos medir las pasiones, la pasión convertida en odio, porque no basta con competir con un rival y buscar una victoria, sino que hay que transformarlo en una auténtica guerra con un enemigo, ser irrespetuoso, mofarse del rival, dañarlo, hundirlo, humillarlo, aniquilarlo.

Es incomprensible por otra parte, que se le dediquen diarios enteros, telediarios, canales de televisión, etc. a un solo deporte, porque no solo supone la discriminación hacia otros deportes sino que se le pone por encima de todas las cosas, por encima de las verdaderas noticias, por encima de cosas realmente importantes que no son solo un juego.

Pero no me malinterpretéis, amo el fútbol, en cualquiera de sus formas, pero no creo que esté transmitiendo los valores para lo que fue creado, creo se ha convertido en un monstruo imparable insaciable de dinero, creo que es increíble la implicación de muchos hinchas que transforman su pasión por odio irracional incontrolable, alentados por los que realmente sacan tajada de todo esto, creo que es increíble la importancia mediática e informativa que se le presta, porque al fin de al cabo, el fútbol es un gran espectáculo, pero solo sigue siendo un juego en el que un conjunto de jugadores persiguen una pelota.

Amén de todos los jugadores y toda la gente que lo valora como lo que realmente es, que promueve sus valores positivos, que saben ganar, que saben perder y que saben disfrutar sanamente del espectáculo y la competición, porque ellos son los que hacen realmente grande este deporte.