Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de marzo de 2013

Capítulo 58: Corrupción como animal de compañía






Creo que estamos teniendo casos de corrupción por encima de nuestras posibilidades y cuando hablo de posibilidades, hablo de economía y de sociedad.

Analizando el asunto, en plena crisis, los políticos suman más de 300 casos de corrupción. Exacto, con la que está cayendo, con toda la precariedad laboral, los recortes, las subidas de impuestos y otros despropósitos que llevamos padeciendo especialmente los últimos años y que me da a mí que vamos a padecer durante muchos, muchos años, muchos más de los que predicen estos mismos que no paran de meter la mano en la saco.

Pero dando un paso atrás en el tiempo, uno se pregunta, ¿acaso todos estos casos de corrupción son cosa de la crisis?, es evidente que no,  pero antes de la crisis eran otros tiempos, el que más y el que menos tenía un trabajo, una hipoteca y un préstamo en marcha que le hacía no mirar demasiado a los lados, y nadie se preocupaba, de hecho, en algunas conversaciones de la calle (basadas en hechos reales), he llegado a escuchar barbaridades como que si ellos estuvieran en el poder harían lo mismo (¿Eso significa que tenemos los políticos que merecemos?) , que de alguna manera es entendible que se pueda trincar siempre y cuando todo el mundo esté contento, e incluso, clasificar a algunos de los más grandes mangantes desenmascarados en los últimos tiempos como personas de lo más astutas, con un comportamiento digno de admirar, esta parte júzguenla ustedes mismos porque a mí me faltaría espacio en este artículo.

La cantidad y continuidad de casos nos ha llevado de la indignación inicial a de una manera enfermiza verlo como algo de lo más natural, inherente a nuestro país y a la clase política.

Nos sentimos estafados con la democracia, con el negocio descarado en el que se ha convertido la política y el poder, o más bien, asumiendo que siempre ha existido a la falta de escrúpulos y al descaro, dadas las circunstancias.

Vemos de lo más normal que un político diga o haga, incluso aunque sea poniendo en peligro nuestro futuro y nuestro dinero, cualquier barbaridad, nosotros a cambio, comentamos la jugada con desánimo,  bromeamos o lo sacamos a la palestra en las redes sociales, incluso podemos llegar a recabar firmas o mostrar nuestra desaprobación en masa, pero ahí siguen, en su butaca del senado o no, porque la mayoría de veces siquiera se dignan a asistir, o si lo hacen se ponen a jugar a juegos o perder el tiempo con los aparatos caros que se auto regalan y designan como  necesarios con nuestro dinero, todo eso mientras a nosotros el agua nos llega casi a la nariz y tenemos que levantar la cabeza hacia el cielo para poder respirar, cuando ya notamos los calambres en piernas y brazos mientras intentamos nadar a contracorriente con una mar enfurecida y alta, con un ejército de cuerpos de ahogados a nuestros alrededor,  mientras  luchamos por sobrevivir en ese ambiente tan hostil, ellos se ríen de nosotros, y ni siquiera tienen la decencia de hacerlo a nuestras espaldas, destruyendo el estado del bienestar, atentando contra nuestra integridad como personas, insultando nuestra inteligencia, desvirtuándonos como sociedad, mangoneando nuestra paciencia.

Creo que a fin de cuentas, somos muy malos empresarios, porque a todos estos tipos, no solo los elegimos nosotros sino que les pagamos nosotros, y aun así no exigimos que tengan un buen currículo ni que sean eficientes y honorables haciendo el trabajo para el que se les paga, espero que algún día todo esto se cambie para protegernos a todos nosotros como empresarios, inversores y accionistas de nuestro propio país, para no seguir sufriendo estos abusos, estas insubordinaciones y ser presa de los despropósitos de nuestros propios empleados.

jueves, 25 de octubre de 2012

Capítulo 53: El juego de las sillas




Recuerdo un juego en el que nos hacían participar en clase de primaria, la mecánica era sencilla, sonaba una música mientras toda la clase danzaba alrededor de un grupo de sillas puestas en círculo, todo era felicidad y  risas mientras la música sonaba, pero cuando paraba, cada uno debía buscar con la mayor rapidez posible una silla en la que sentarse, la clave estaba en que había una silla menos, de manera que alguien quedaba eliminado para la siguiente ronda, luego se quitaba una silla, la música volvía a sonar y todo volvía a empezar. Con el paso de las rondas las miradas se volvían más desafiantes y los movimientos corporales se tornaban más toscos, mecánicos, cargados de intencionalidad, buscando claramente permanecer cerca de una de las sillas para no quedarse fuera.

En teoría el juego busca la estimulación sensorial, pero al final lo que consigue no es otra cosa que la competición más feroz, el egoísmo y la frustración.

Cuando te encontrabas ensimismado y moviéndote al compás, casi por inercia, la música paraba, y entonces ahí estabas en medio de todas las sillas ocupadas, con miradas de burla, te quedabas paralizado, y alguien te tocaba para apartarte, porque estabas eliminado, y otra ronda iba a comenzar.
No puedo dejar de pensar en esta imagen y hacer un paralelismo con el tema de estudios, desde hace décadas padres, profesores, gobiernos e incluso empresas, nos han contado que el camino a seguir para tener un buen futuro era prepararse, estudiar, cuanto más mejor, más posibilidades, mejor futuro, mayores oportunidades.

Con estas premisas, la mayoría de jóvenes, cada uno dentro de sus posibilidades se preparó, se sacrificó pensando en su futuro, fue bailando al son de la música sin preocuparse por las sillas, pero de pronto la música paró, y apenas quedaban sillas que ocupar.

Hablamos de gente que comparativamente hablando está mucho más preparada en todos los sentidos que cualquier político de turno, ahora sin música y a la deriva, buscan una oportunidad, aun conservando esa cara de incredulidad e indignación, buscando esa silla, preguntándose quien puso la música y donde están las sillas, preguntándose incluso quien inventó el juego.

Por si fuera poco, a toda esta gente ahora se le exige arreglar la situación, levantar algo que otros hundieron, lo que nadie se pregunta es quien va a levantar el ánimo y las esperanzas de toda esta gente, quién o qué va a arreglar todas esas ilusiones, ese trabajo sin recompensa.

Solo espero que cuando toda esta gente preparada tarde o temprano tome las riendas, no se limiten a poner una nueva canción sino que rompan con la hegemonía de las sillas, la música y el danzar sin sentido.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Capítulo 50: Baltasar Garzón Real



Baltasar Garzón, nació en un pequeño pueblo de Jaén. Estudió derecho, mientras tanto, desempeño funciones de albañil, camarero y ayudó a su padre en una gasolinera. Consiguió aprobar las oposiciones de juez, ascendió a magistrado, para más tarde tomar posesión como magistrado del Juzgado Central de la Audiencia Nacional, ha dado clases en la universidad, elegido Doctor Honoris Causa por más de una veintena de universidades, muchas de ellas de fuera de España y ha hecho de asesor del Tribunal Penal Internacional de La Haya.

En sus inicios llevó a cabo importantes operaciones contra el narcotráfico en España, donde ya declaró que el sistema fallaba estrepitosamente por la legislación vigente en ese momento para la materia, ya que no le permitía luchar con toda la fuerza que quisiera contra estas actividades.

Después vino el caso GAL donde se denunció al por entonces ministro de interior del PSOE por la llamada "guerra sucia" contra el terrorismo, también persiguió intensamente a la banda terrorista ETA, cerrando empresas, diarios y vetando partidos relacionados directamente con la banda entre otras acciones.

En terreno internacional, promovió una orden de arresto contra Augusto Pinochet, ex dictador chileno por sus crímenes, así como investigaciones pioneras sobre la instauración de dictaduras por parte del gobierno americano en América latina en la década de los setenta (operación Cóndor), o los genocidios producidos durante la dictadura Argentina. Investigó al banco español BBVA por supuestos delitos de lavado de dinero en el extranjero, solicitó al Consejo de Europa desaforar al por entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi, y ordenó la detención de Osama Bin Laden entre otras causas.

Desde 2008 estuvo recabando información elaborando un censo de fusilados, desaparecidos y enterrados en fosas comunes después de la victoria del franquismo en la guerra civil, con la intención de intentar encontrar a mucha gente desaparecida. Para contrarrestar esta investigación varias organizaciones de ultraderecha se querellaron contra Garzón. Como resultado, en 2010 suspendieron al juez cautelarmente de sus funciones. Varias organizaciones pro derechos humanos se manifestaron en contra de esta medida, así como gran parte de la población.

Como resultado del caso Gürtel (leer el capítulo anterior de este blog), a día de hoy el único imputado por este caso es el propio Baltasar Garzón, la condena, impuesta por unanimidad por los siete magistrados del tribunal lo condenan a once años de inhabilitación por prevaricación en las escuchas del Gürtel, una auténtico atropello que deja muy en entredicho la transparencia y la eficacia de la justicia.

Con todo este breve resumen, quedan claras varias cosas, la primera y en cuanto se refiere al señor Garzón, el reconocimiento de  que mejor o peor, haber al menos intentado ayudar a esclarecer causas en las que otros siquiera quieren mirar para ese lado.

La segunda cosa que queda clara es que la justicia no funciona a favor de ella misma como debería y mucho menos en este país, con un sistema judicial y leyes oxidadas (serían necesarias grandes reformas), con unos magistrados contaminados, partidistas, donde la mayoría de sentencias resultan inapropiadas y en las cuales nunca se suele aplicar ningún tipo de sentido común.

lunes, 3 de octubre de 2011

Capítulo 45: El estado del bienestar




Según la Wikipedia: “Monopoly es un juego de mesa de bienes raíces, hoy en día producido por la empresa estadounidense de accionistas Hasbro de Rhode Island. Monopoly es uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos del mundo.

Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar alquileres o quien caiga podrá comprárselas.”

Lo sé, leyendo esto estáis pensando en otro juego mucho más real, del que sin querer somos todos partícipes, nos movemos por el tablero, con el dinero/educación que nuestros padres nos han dejado de su partida anterior y nos alientan para comprar una propiedad, seguir en el juego, intentando hacernos creer que es la única manera de jugar la partida. La mecánica impuesta es sencilla, no tienes posibilidades de ganar la partida si no dispones de una propiedad, si no compras, no estarás en el tablero.

El problema es que aquí la banca no es un ente imaginario neutro, se trata de entidades reales, con intereses propios, detrás de la cuales existen personas que reciben beneficio. Como en el juego de mesa, la banca nunca pierde, si es necesario se crean nuevos paquetes de billetes para que el juego continúe, pero, aunque se diese el hipotético caso de que obtengáis muchos inmuebles, y creáis que tenéis posibilidades de ganar la partida, todo acabará tarde o temprano y todas las fichas y todos los billetes puestos en circulación volverán a la caja, y otra partida empezará.

Atrapados en un tablero sin salida, parece todo tan normal que casi nos hemos acostumbrado, la inmersión como opiáceo, todo está lleno de jugadores, todos aspiramos a sentirnos realizados como una ficha que juega una partida de manera astuta, pero entonces algo va mal, la banca se cansa de jugadores que no aportan nada al tablero, y decide retirar fichas y restringir los pequeños billetes, es entonces cuando salimos de nuestro ensimismamiento y empezamos a pensar que todo esto es un juego, un juego en el que alguien siempre gana y otros muchos siempre pierden, en que las reglas se cambian al antojo de la banca, los dueños del tablero, en el que solo resultamos ser simples fichas de plástico.

Teniendo dinero de papel, propiedades volátiles, el azar de los números y unas reglas en juego, solo queda algo de nuestra mano, elegir democráticamente que ficha queremos ser.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Capítulo 44: Monopoly



Según la Wikipedia: “Monopoly es un juego de mesa de bienes raíces, hoy en día producido por la empresa estadounidense de accionistas Hasbro de Rhode Island. Monopoly es uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos del mundo.

Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar alquileres o quien caiga podrá comprárselas.”

Lo sé, leyendo esto estáis pensando en otro juego mucho más real, del que sin querer somos todos partícipes, nos movemos por el tablero, con el dinero/educación que nuestros padres nos han dejado de su partida anterior y nos alientan para comprar una propiedad, seguir en el juego, intentando hacernos creer que es la única manera de jugar la partida. La mecánica impuesta es sencilla, no tienes posibilidades de ganar la partida si no dispones de una propiedad, si no compras, no estarás en el tablero.

El problema es que aquí la banca no es un ente imaginario neutro, se trata de entidades reales, con intereses propios, detrás de la cuales existen personas que reciben beneficio. Como en el juego de mesa, la banca nunca pierde, si es necesario se crean nuevos paquetes de billetes para que el juego continúe, pero, aunque se diese el hipotético caso de que obtengáis muchos inmuebles, y creáis que tenéis posibilidades de ganar la partida, todo acabará tarde o temprano y todas las fichas y todos los billetes puestos en circulación volverán a la caja, y otra partida empezará.

Atrapados en un tablero sin salida, parece todo tan normal que casi nos hemos acostumbrado, la inmersión como opiáceo, todo está lleno de jugadores, todos aspiramos a sentirnos realizados como una ficha que juega una partida de manera astuta, pero entonces algo va mal, la banca se cansa de jugadores que no aportan nada al tablero, y decide retirar fichas y restringir los pequeños billetes, es entonces cuando salimos de nuestro ensimismamiento y empezamos a pensar que todo esto es un juego, un juego en el que alguien siempre gana y otros muchos siempre pierden, en que las reglas se cambian al antojo de la banca, los dueños del tablero, en el que solo resultamos ser simples fichas de plástico.

Teniendo dinero de papel, propiedades volátiles, el azar de los números y unas reglas en juego, solo queda algo de nuestra mano, elegir democráticamente que ficha queremos ser.

viernes, 14 de enero de 2011

Capítulo 37: Obsolescencia programada



Se denomina obsolescencia programada a la planificación de la vida útil principalmente de productos de consumo, de manera que queden inservibles u obsoletos, tras un periodo de tiempo previamente calculado por las compañías.

En la década de los años veinte, con el crecimiento de la producción masiva gracias a la industrialización, las compañías vieron que no resultaba rentable vender productos duraderos ya que las ventas, como la producción, no podían mantener un ritmo continuo. Varios episodios después (la mayoría a día de hoy documentados) dieron pie a sopesar la posibilidad de crear productos de inferior calidad con la idea de que estos tuvieran una vida útil menor y por tanto el usuario se viera obligado a repararlo o preferiblemente para ellos, comprar uno nuevo, ya sea exactamente igual, o la nueva versión del producto que hubiese por entonces en el mercado. 

Este modelo creó una economía dinámica, y un mercado en constante crecimiento, donde siempre hay necesidad de la continua producción de los productos ya existentes y de creación de nuevos que supongan un incentivo más para el usuario de comprar un producto que ya posee, para una necesidad que no tiene.

Estas prácticas han hecho que el individuo no se pregunte sus necesidades, sino más bien simplemente satisfaga sus caprichos más innecesarios.

Aunque la mayoría de personas intuyen estas prácticas no hay una queja mayoritaria, aceptamos esta corta vida de nuestras adquisiciones como algo natural y lo aceptamos sin mayor problema.

Pero toda esta inercia que nos muestra una falsa economía creciente, hará que tarde o temprano caigamos en una brecha, y es que ya no es solo que ecológicamente resulte inviable este modelo, ya que desechamos toneladas de material así como consumimos demasiadas materias primas del planeta, un ritmo ecológicamente insostenible, de hecho para empeorar aún más el asunto, los residuos se envían a países pobres que siquiera tienen maquinaria para reciclarlos, ya que el reciclaje resulta demasiado caro para las compañías que ganan millones de dólares produciendo, además, el modelo económico fruto de estas prácticas, con la ayuda de los créditos, hace que, de alguna manera, persigamos continuamente unas metas sin valor, que nos creemos necesidades virtuales y que dediquemos todo nuestro esfuerzo a conseguir bienes perecederos que realmente no necesitamos.

Todo esto orquestado por todos aquellos empresarios sin escrúpulos (con el beneplácito de los gobiernos por supuesto), avariciosos que no entienden que el fin será para todos, egoístas que no entienden que el mundo económicamente es como un conjunto de bañeras, con un agua en común, si llenamos una bañera más, otra quedará vacía, la lucha de los gobiernos tendría que ser intentar igualar estas bañeras para que tengan la misma agua, no fomentar la desigualdad y los intereses personales, el problema es que ellos mismos, egoístas y avariciosos igualmente miran por su futuro y su cartera sin importarle nada más.

martes, 11 de enero de 2011

Capítulo 36: El sueño americano



América era un territorio libre donde vivían indígenas autóctonos, un buen día los europeos la descubrieron y tomaron la tierra, trayendo enfermedades, muerte, guerras y esclavitud.

América se convirtió en una tierra enorme virgen llena de bienes, donde los europeos encontraron una oportunidad de obtener riqueza y tierras, las emigración se hizo en masa, tanto es así que a día de hoy la población indígena originaria está prácticamente desaparecida, y América es una mezcla de culturas, que han evolucionado independientemente.

A principios de los años treinta empezó a acuñarse la expresión: “el sueño estadounidense”, el eslogan se usaba para atraer emigrantes a la nueva tierra, con la promesa de riquezas, donde la prosperidad de cada uno depende únicamente de su trabajo y donde no existen restricciones por razones de raza, sexo o religión, algo así como el edén para el ciudadano honrado.

Más tarde esto se transformaría en la expresión “la búsqueda del sueño americano”, como conseguir todo a través de tu trabajo empezando de la nada, la tierra de las libertades, la tierra de la prosperidad, la tierra de moda, la tierra de la tolerancia, la tierra del futuro.

Pero también es tierra de cine, y es a través de este, y la implantación del mismo en todas las salas del mundo al igual que en los hogares el que nos ha mostrado la cara más romántica de la idea, esas historias que nos hacen soñar a todos, con esa persona que se crea a sí misma, donde todo al final sale bien y la bandera ondea en primer plano. Esta publicidad subliminal constante a través del cine, así como otros medios y productos, hace que mitifiquemos todo lo relacionado con este país y creamos en la sociedad ideal que nos proyectan.

Pero en la práctica todas estas ideas no dejan de ser un sueño que no llega a mayores, por supuesto encontrarán varias historias que encajen en esta definición, pero no es la realidad de la mayoría, para la mayoría resulta una complicada selva, en la que es difícil hacerse un hueco, donde se ha deshumanizado casi todos los aspectos que les rodean, y donde a través de la tecnología y otros inventos no paran de alimentar esta deshumanización, un estado donde está al alcance de cualquiera comprar un arma, pero no se dispone de un sistema sanitario al alcance de todos, donde existe la pena de muerte en muchos de sus estados, donde la convivencia entre razas y religiones da pie a la formación de guetos y diferentes episodios violentos que no hacen otra cosa que fracturar la sociedad y separar aún más a unos y otros, inyectando el odio entre los jóvenes, un lugar donde la mayoría de ciudadanos desconoce geográficamente e históricamente todo lo que esté fuera de su país, e incluso muchos de su propio país, un lugar donde la dieta se basa en ingentes cantidades de grasa y azúcares, un lugar donde no está legalizada la libertad sexual, un lugar donde el ejército resulta un apartado clave, y la guerra una manera de obtener aquello que desean, y así hasta una gran lista de cosas que lo alejan de aquellas ideas románticas con las que se suele vender y venerar.

Pero no me malinterpretéis, creo que América tiene mucho que decir y aportar al mundo, pero de ahí a tenerla como una especie de tierra prometida…, es algo exagerado que solo algunos tipos con suerte de ese país pueden intentar hacernos creer, el sueño americano, está lejos de ser una promesa real en su propia tierra, la misma que debe trabajar mucho para conseguir ofrecer realmente esa imagen y ese sueño que muchos persiguen en vano.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Capítulo 35: Corea



Corea es una península que se extiende más de mil kilómetros de norte a sur. Está limitada al norte con Rusia y China, al este con el mar, tras el cual se encuentra la vecina Japón.

Hubo un tiempo en que Japón ocupó Corea con la intención de explotar económicamente al país, utilizándolo para conseguir mano de obra y productos más baratos, después de varios intentos de independencia por parte de los coreanos que se saldaron con miles de muertos, la ocupación japonesa terminó en 1945 con la segunda guerra mundial. Corea entonces fue dividida en dos partes como si de un pastel se tratase, la parte norte se la adjudicó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la parte sur fue para los Estados Unidos. Se formaron por tanto dos gobiernos independientes y ambos reclamaban la soberanía sobre la totalidad de la península.

Las tensiones entre ambos territorios desembocaron en una guerra en 1950 entre ambos bandos, después de unos ataques iniciales por parte de Corea del Norte, una segunda guerra mundial a pequeña escala (URSS vs. EEUU), con una población dividida, enfrentada entre sí. Tres años después con la ayuda de la Organización de Naciones Unidas (ONU), se firmó un armisticio junto a China, y se creó una zona desmilitarizada entre ambos territorios.

Políticamente el Sur se bautizó con el nombre de “República de Corea”, mantuvo un sistema de propiedad privada y el gobierno usó los mercados y los incentivos privados para desarrollar la economía, la influencia del mando americano y el capitalismo es clara.

Por otro lado, Corea del Norte se bautiza como “República Democrática Popular de Corea”, siguiendo el modelo soviético y aboliendo la propiedad privada, se autodescribe como una república socialista auto dependiente. El presidente actual es Kim Jong II, hijo de Kim Il Sung, fallecido en 1994 y proclamado “presidente eterno”. El país está inundado con la imagen de ambos dirigentes, como si de dioses se tratasen, un ejemplo simple, es que todos los libros editados en dicho país se le atribuyen como autor a dicho mandatario, aunque evidentemente le sea imposible crear las miles de obras por tiempo material. Toda la prensa está controlada por el estado, así como existen grandes restricciones para entrar y salir del país, de hecho, es apodado como “el reino ermitaño”. 

Los ciudadanos no disponen por tanto de bienes propios, de manera que cada ciudadano se dedica a la labor que le es asignada, a cambio se le entrega una cantidad de comida para todo un mes, que resulta en la mayoría de casos más que insuficiente. Tanto es así que el 23% de los hombres y el 37% de las mujeres afirman que algún miembro de su familia ha muerto por hambre. En cambio, disponen de uno de los cuatro ejércitos más grandes del mundo con más de un millón de soldados en activo y más de cuatro millones y medio en reserva, posee la cantidad más alta de militares en relación a los habitantes, entre otras cosas porque aparte de que el gobierno le da una importancia máxima y  le dedica gran parte de su presupuesto, los ciudadanos son alistados sin su consentimiento. También dispone de un programa nuclear que preocupa al resto del mundo y que ellos intentan ocultar las miradas internacionales argumentando que es solo como medida de defensa. (¿Qué diferencia hay?).

En cuanto a derechos humanos, se sabe que en Corea del norte existe el empleo de la tortura, aplicación de la pena de muerte, detención y encarcelamientos arbitrarios, condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y comunicación. Hay datos de que existen campos de prisión, trabajos forzados, violaciones, experimentos médicos, etc.

Resulta difícil creer que en el año en que estamos exista un régimen de este calibre que tanto recuerda a otros errores imperdonables pasados que deberían ser irrepetibles, tampoco se debe tolerar que el odio se pueda seguir cultivando y aplicando un maltrato en unas gentes que no han parado de sufrir desde tiempo inmemoriales ya sea bajo una u otra bandera.

Como raza resulta un fracaso colectivo ya que es inútil que en unas zonas del planeta existan ciertos derechos y libertades si en otras zonas ocurre todo lo contrario cuando además se mira para otro lado para eludir el problema.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Capítulo 30: Política



Seguramente el tema/título de este artículo lo hará de todo menos apetecible para la gran mayoría.

Y es que oímos la palabra “política” e intentamos evitar escuchar o leer nada, pensamos que alguien va a venir a decirnos a quien tenemos que votar, que a su vez a él le han enseñado o inculcado a quien tiene que votar y por otro lado tampoco queremos dar nuestra opinión para que no nos tilden de que nuestras ideas pertenezcan a algún partido y crearnos así posibles enemigos.

El tema político a nivel mundial se lleva con un curioso mutis/pasotismo por parte de la población a pesar de que dependemos totalmente de él. En la era de la información, de la opinión libre, de los foros, las convenciones, etc. Casi nadie quiere opinar ni hablar de política.

Desde pequeños nos enseñaron que es mejor no opinar, porque lo único que se puede conseguir es ganarte algún detractor, una manera de posicionarte, de delatarte, como si estuviéramos en plena guerra y pudiésemos levantar sospechar sobre pertenecer a una u otra ideología y correr el riesgo de recibir un disparo. Y es que parece que a la mayoría le graban las ideas de un partido a fuego, como si sus padres, sus abuelos y ellos mismos estuvieran ligados y comprometidos de por vida, esto hace que la política se guíe por peligrosos sectarismos.

La mayoría conocemos al político, el personaje, nos cae bien o nos cae mal, pero apenas conocemos su programa electoral, sus ideas, que al fin y al cabo es lo que nos va a llevar por un camino o por otro, nos dejamos engatusar con acciones concretas, con frases hechas, con cuentos, con apariencias.
Con todos los medios a nuestro alcance, somos capaces de echarnos a la calle porque nuestro equipo favorito gana un título o hacernos fan de un grupo que alega una causa que apoyamos, pero sin más, sin más esfuerzo, con comodidad, en anonimato, pero no somos capaces de dar la cara para cosas que realmente valen la pena, cuando las cosas no funcionan, de movilizarnos ante ciertas decisiones políticas que supongan un ataque contra nuestra libertad, contra nuestra intimidad, contra nuestro trabajo, nuestra economía, nuestras leyes, etc. Lo vemos todo pasar, con desánimo e indiferencia, con la sensación de que no podemos hacer nada, y que todo podía ser peor.

Demasiada gente lo ha pasado mal y ha muerto para que ahora nosotros dejemos de ejercer los derechos que tanto ha costado conseguir, para incluso ir perdiéndolos poco a poco, sin darnos cuenta y actuar como auténticos pusilánimes. Porque la actitud más fácil es o bien quedarnos al margen, o renegar de lo establecido (antisistema), lo difícil queda en opinar, aportar algo y ejercer por medios legales nuestra posición.

En España, todo el mundo tiene que ser como Maradona, o blanco o negro, gris nunca, ni morado, ni verde, ni ningún otro color, la política la marca una preocupante bipolaridad, unos conceptos preestablecidos para cada polo, un estilo para cada uno, una apariencia, una herencia. Creo que va siendo hora de estudiar la palabra democracia, proponer y promover nuestra opinión, respetando la de los demás, para ejercer así nuestro derecho, exigiendo a la clase política la misma seriedad, responsabilidad, integridad, compromiso y saber hacer que exige llevar el rumbo y condicionar la vida de miles y millones de personas.