miércoles, 6 de julio de 2011

Capítulo 43: La tierra prometida



Imagina que eres cualquier persona de un país desarrollado, si quieres, incluso que perteneces a la clase más humilde, la vida no te da para caprichos, pero tienes lo suficiente para comer algo cada día, poder lavarte y disfrutar de un entorno moderno a todos los niveles.

Imagina que hay un embarazo de por medio, seguramente quieres lo mejor para ese hijo que estás esperando, sabes que vas a tener que luchar por él y tienes inseguridades naturales creadas de lo que la nueva situación te puede plantear, pero incluso con todo eso, no llegas a temer por su vida, sabes que mejor o peor, estando a este lado de la orilla, tu hijo tendrá las necesidades básicas mínimamente cubiertas, también sabes que los peligros que le pueden acechar son abundantes, pero que raramente atentará contra su vida, pero aun así, todo esto es complicado.

Imagina que cambiamos el marco; Tu vida, la de tu familia, y la de tus futuros hijos es amenazada por enfermedades de fácil contagio, la política está cubierta con una dictadura descarada, que por si fuera poco con las enfermedades, el caos, la violencia y la corrupción hace que el peso de la vida de una persona sea nulo, que el baile de balas sea algo cotidiano y no una tragedia esporádica, que las violaciones existen como una forma de sexo y no como una aberración, que no hay forma de conseguir pan que no sea mendigando ni otra forma de asearse que no sea ir a un río, pero que tienes la mala suerte de vivir en una zona árida. Imagina que tu futuro no promete nada diferente a esto.

Es entonces cuando no paras de pensar en una tierra prometida, aquella donde la peor oportunidad es el mejor de los sueños de donde estás. 

Y es entonces cuando lo decides, no lo piensas, simplemente dejas actuar a tu sentido de supervivencia, y te decides a invertir todos los ahorros que hayas podido hacer para embarcar en una nuez y poder así surcar el mar intentando alcanzar la supervivencia, conoces los peligros, pero tu situación es tan desesperada que decides arriesgarlo todo, incluso a tu hijo, porque consideras que es mejor morir en el intento que seguir viviendo en un sitio así, imagina que todo esto es real, que lo que a ti te podría parecer un mal sueño, para otros es una triste, dura e inaguantable realidad, solo por el hecho de haber nacido en otro lugar, en unas tierras que son auténticas minas de explotación para unos pocos codiciosos, donde no hay nada regulado, ni donde nadie quiere ir a regular, los intereses siguen siendo grandes, un coto privado de pruebas para las empresas farmacéuticas entre otras barbaries, una película que todos conocemos y que seguimos mirando como si de una ficción se tratase.

No hay comentarios:

Publicar un comentario