jueves, 22 de septiembre de 2011

Capítulo 44: Monopoly



Según la Wikipedia: “Monopoly es un juego de mesa de bienes raíces, hoy en día producido por la empresa estadounidense de accionistas Hasbro de Rhode Island. Monopoly es uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos del mundo.

Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar alquileres o quien caiga podrá comprárselas.”

Lo sé, leyendo esto estáis pensando en otro juego mucho más real, del que sin querer somos todos partícipes, nos movemos por el tablero, con el dinero/educación que nuestros padres nos han dejado de su partida anterior y nos alientan para comprar una propiedad, seguir en el juego, intentando hacernos creer que es la única manera de jugar la partida. La mecánica impuesta es sencilla, no tienes posibilidades de ganar la partida si no dispones de una propiedad, si no compras, no estarás en el tablero.

El problema es que aquí la banca no es un ente imaginario neutro, se trata de entidades reales, con intereses propios, detrás de la cuales existen personas que reciben beneficio. Como en el juego de mesa, la banca nunca pierde, si es necesario se crean nuevos paquetes de billetes para que el juego continúe, pero, aunque se diese el hipotético caso de que obtengáis muchos inmuebles, y creáis que tenéis posibilidades de ganar la partida, todo acabará tarde o temprano y todas las fichas y todos los billetes puestos en circulación volverán a la caja, y otra partida empezará.

Atrapados en un tablero sin salida, parece todo tan normal que casi nos hemos acostumbrado, la inmersión como opiáceo, todo está lleno de jugadores, todos aspiramos a sentirnos realizados como una ficha que juega una partida de manera astuta, pero entonces algo va mal, la banca se cansa de jugadores que no aportan nada al tablero, y decide retirar fichas y restringir los pequeños billetes, es entonces cuando salimos de nuestro ensimismamiento y empezamos a pensar que todo esto es un juego, un juego en el que alguien siempre gana y otros muchos siempre pierden, en que las reglas se cambian al antojo de la banca, los dueños del tablero, en el que solo resultamos ser simples fichas de plástico.

Teniendo dinero de papel, propiedades volátiles, el azar de los números y unas reglas en juego, solo queda algo de nuestra mano, elegir democráticamente que ficha queremos ser.

miércoles, 6 de julio de 2011

Capítulo 43: La tierra prometida



Imagina que eres cualquier persona de un país desarrollado, si quieres, incluso que perteneces a la clase más humilde, la vida no te da para caprichos, pero tienes lo suficiente para comer algo cada día, poder lavarte y disfrutar de un entorno moderno a todos los niveles.

Imagina que hay un embarazo de por medio, seguramente quieres lo mejor para ese hijo que estás esperando, sabes que vas a tener que luchar por él y tienes inseguridades naturales creadas de lo que la nueva situación te puede plantear, pero incluso con todo eso, no llegas a temer por su vida, sabes que mejor o peor, estando a este lado de la orilla, tu hijo tendrá las necesidades básicas mínimamente cubiertas, también sabes que los peligros que le pueden acechar son abundantes, pero que raramente atentará contra su vida, pero aun así, todo esto es complicado.

Imagina que cambiamos el marco; Tu vida, la de tu familia, y la de tus futuros hijos es amenazada por enfermedades de fácil contagio, la política está cubierta con una dictadura descarada, que por si fuera poco con las enfermedades, el caos, la violencia y la corrupción hace que el peso de la vida de una persona sea nulo, que el baile de balas sea algo cotidiano y no una tragedia esporádica, que las violaciones existen como una forma de sexo y no como una aberración, que no hay forma de conseguir pan que no sea mendigando ni otra forma de asearse que no sea ir a un río, pero que tienes la mala suerte de vivir en una zona árida. Imagina que tu futuro no promete nada diferente a esto.

Es entonces cuando no paras de pensar en una tierra prometida, aquella donde la peor oportunidad es el mejor de los sueños de donde estás. 

Y es entonces cuando lo decides, no lo piensas, simplemente dejas actuar a tu sentido de supervivencia, y te decides a invertir todos los ahorros que hayas podido hacer para embarcar en una nuez y poder así surcar el mar intentando alcanzar la supervivencia, conoces los peligros, pero tu situación es tan desesperada que decides arriesgarlo todo, incluso a tu hijo, porque consideras que es mejor morir en el intento que seguir viviendo en un sitio así, imagina que todo esto es real, que lo que a ti te podría parecer un mal sueño, para otros es una triste, dura e inaguantable realidad, solo por el hecho de haber nacido en otro lugar, en unas tierras que son auténticas minas de explotación para unos pocos codiciosos, donde no hay nada regulado, ni donde nadie quiere ir a regular, los intereses siguen siendo grandes, un coto privado de pruebas para las empresas farmacéuticas entre otras barbaries, una película que todos conocemos y que seguimos mirando como si de una ficción se tratase.

miércoles, 22 de junio de 2011

Capítulo 42: Demasiado ocupados



Estamos demasiado ocupados con nuestro trabajo, ocupados labrándonos una carrera, ocupados aprendiendo la metodología de empresa, en ser más productivos, en conservar nuestro puesto de trabajo, intentando ganar dinero para comprar cosas, ocupados pensando en los principios económicos hipotecarios, en los tipos de interés, en los márgenes, en las retenciones, el IRPF, en los impuestos.

Estamos demasiado ocupados para coger el teléfono, para llamar a la gente con la que nos gustaría hablar, para hablar de nuestras cosas, para contar lo que nos pasa, para decir lo que sentimos.

Estamos demasiado ocupados aprendiendo cómo funcionan las nuevas tecnologías, intentando estar al día en las redes sociales, preocupados de subirnos a un carro que pasa rápido y lleno.

Estamos demasiado ocupados para preocuparnos en comer y comprar productos de calidad, ocupados para cocinar algo medianamente elaborado, ocupados para comer con calma.

Estamos demasiado ocupados para pensar en los problemas graves que puedan existir en otros puntos del planeta, ocupados para querer saber algo de política, ocupados para intentar ayudar a otros.

Estamos demasiado ocupados mejorando nuestra imagen física, ocupados bronceándonos, ocupados haciendo dieta, ocupados en el gimnasio, ocupados haciendo vergonzantes esfuerzos por tener la imagen deseada socialmente.

Porque nuestro tiempo se reparte entre estar demasiado ocupado y perder miserable el tiempo.
Estamos demasiado ocupados para ser felices.

viernes, 10 de junio de 2011

Capítulo 41: Las olas



Desde pequeños se nos enseña que podemos hacer cualquier cosa, que somos capaces de cualquier cosa, que siempre será nuestra elección y nuestras circunstancias las que nos guíen, un concepto tan romántico como el destino, nacimos con un propósito, pero a la vez, podemos tomar cualquier camino.

Pero en cuanto crecemos empezamos a limitarnos a nosotros mismos, la mayoría de veces por un absurdo mecanismo de autoprotección, que no hace otra cosa que no dejarnos crecer y encasillarnos a todos los niveles, y es que a veces nos falta creérnoslo un poco, confiar en que somos capaces, y de alguna manera, tirarnos a la piscina.

Llega un momento en que nos dejamos llevar como si la vida fuera un gran mar y nuestro momento siempre pasa por lo que vayan marcando las olas. Nuestras decisiones y nuestra situación está marcada por excusas, por muros mentales, por circunstancias a nuestros alrededor que nos obligan a estar como estamos, a hacer lo que hacemos, llega un momento en que solo queremos mejorar esa situación sobre raíles, para estar un poco más cómodos, nos gusta la comodidad, es nuestra máxima meta, aunque lo ocultemos, aunque nuestro discurso hable sobre guerras navales por cambiar el sentido de la ola, es simplemente una pose, porque no tenemos heridas, ni parches en los ojos.

Y es entonces cuando vemos a alguien remar para ir donde quiere, y le envidiamos, le envidiamos profundamente, pero rápidamente nuestro cerebro se blinda, y nos dice que realmente él está obligado por otras cosas, hay algo que le obliga a remar hacia lo que parece que es donde quiere, cuando realmente es donde necesita, pero no es así. Tenemos miedo, miedo de perder comodidad, miedo de empezar de cero, miedo a esforzarnos, miedo a no dar la talla, miedo a fracasar cuando siquiera lo hemos intentado.

Nada honra más a nadie que usar todas sus armas, su motivación y su talento para conseguir todo lo que desea, para hacer todo lo que le apetece. Puedes prepararte todo lo posible para conseguirlo o puedes seguir maldiciendo tus circunstancias, pero vas a tener que sudar, y mucho, así que no pienses que las aguas se abrirán a tu paso para facilitarte la labor, tendrás que prepararte para las peores de las tormentas para que cuentes con alguna posibilidad de salir airoso. Podemos dejarnos arrastrar, acabar donde a las olas nos lleven, nuestra historia se escribirá igual, al menos mientras nuestro corazón siga adelante, pero estaríamos desaprovechando grandes oportunidades y desaprovechándonos a nosotros mismos.

No se trata de ganar, ni de llegar a ninguna parte en concreto, se trata de dar sentido a tu paso por el mar.

martes, 26 de abril de 2011

Capítulo 40: Fauna nocturna



Desde hace mucho tiempo que vengo sospechándolo, que a día de hoy lo puedo afirmar, hay una fauna especial que vive cuando el sol cae.

La noche sirve para muchas cosas, por costumbre, las horas nocturnas se usan para dormir ,descansar y otras actividades que conlleven el relax corporal, históricamente han sido unas horas de oscuridad donde emergen todos los demonios del mundo, una parte del día donde todo se transforma, y los textos no iban muy desencaminados….

Los que suelen salir por la noche seguro que saben de qué hablo, no cabe duda viendo ciertos casos que hay gente que vive por y para la noche, no es que coincida que los puedas ver, es que solo tienes la oportunidad de verlos a esas horas y en ciertos lugares, su indumentaria, su predisposición y sus conversaciones así lo corroboran. Porque a esas horas en un lugar de copas, cualquiera puede ser cualquier persona, puede tener cualquier rango, puede trabajar de lo que quiera, pero en ese momento, solo es uno más con una copa en la mano, esa anarquía social le concede a personas que durante el día pasan totalmente desapercibidas en su monótona vida, la posibilidad de conseguir ser alguien especial, de sentirse integrado y reconocido por unas horas.

Esto también se extiende al plano sexual, la noche transforma a los hombres en lobos y a las mujeres en vampiro, la misma anarquía social brinda la posibilidad de conseguir una relación fugaz sexual que a la luz y sin una copa de más sería misión imposible.

Por supuesto y a pesar de que ciertas sustancias puedan emborronar la percepción del personal, la indumentaria y apariencia forman una parte esencial en el conjunto, por tanto, podemos disfrazarnos con camisa para parecer gente seria, de bien, o podemos arriesgarnos con algo más atractivo que por el día nos llevaría estar ruborizados continuamente, y puede que siquiera nos atreviésemos.

La conversación por supuesto es lo de menos, se sobreentiende que todos los presentes estamos bajos los efectos de algo que doblega nuestra voluntad, y por tanto toda frase o acción por soez que pueda llegar a ser, no conllevará a un destierro social por nuestra parte, puede que incluso produzca el efecto contrario y que se tome por el lado simpático, consiguiendo algún adepto, achacándolo a nuestro sentido del humor.

Accesible, desinhibido, sin estatus, sin jerarquías, sin pensar, rápido, sin complejos, sin límites, sexual, social….

Ahora puedo comprender en parte porque este mundo cada vez tiene más adeptos y por qué mucha gente solo vive en estas horas, todo es mucho más fácil a este lado de la luna, un lugar donde poder sacar el homínido que llevamos dentro.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Capítulo 39: Japón



Japón ha sufrido en estos días una de sus mayores tragedias, un tremendo terremoto seguido por un tsunami tienen la culpa. No hay estadística que pueda calcular algo así ni suficiente tecnología para pronosticarlo, fenómenos naturales imprevisibles. El país nipón está acostumbrado a las sacudidas, tanto es así que sus infraestructuras, especialmente las de mayor envergadura tienen sistemas para aguantar terremotos haciendo que estas toleren cierto movimiento, el problema es que después de la gran sacudida, vino un tsunami, y el poder del agua ha arrasado con todo a su paso, las imágenes dejan a uno boquiabierto, por si fuera poco, la destrucción de algunas centrales nucleares ha sumado una crisis medioambiental y de salubridad debido a los altos niveles de radiación emitidos en muchas zonas del país. A esta crisis de contaminación nuclear se suma la energética y la económica entre otras, los muertos se cuentan por decenas de miles y la cifra no para de aumentar.

Con este apocalíptico escenario cualquiera perdería el juicio y las formas, de hecho en la mayoría de catástrofes la primera consecuencia son los saqueos, la violencia y el incivismo general, el individuo ve su vida y lo suyo en peligro y lleva al extremo sus acciones para sobrevivir, sin pensar en nadie más y sin importarle nada, como si dejasen de tener vigencia todas las leyes y todas las formas que nos identifican como una raza de seres razonables, el egoísmo en su máxima expresión.

Pero esto no está pasando en Japón, desde el primer momento que se empezó a repartir comida debido a la escasez, la gente guardaba con orden y calma la cola, sin alzar la voz, sin malos gestos, sin empujones. Tampoco se han dado saqueos, ni violencia, ni otros comportamientos irracionales, la sociedad nipona se ha mantenido preocupada pero ordenada, educada y con ánimo de salir adelante todos juntos, mostrando una actitud colaboradora para superar lo antes posible la catástrofe.

Una imagen que ha dado una lección al resto del mundo, un ejemplo a seguir, una actitud admirable, un espejo donde todas las sociedades del resto del mundo deberían mirarse.

Admiro a Japón por muchos aspectos, mucho de ellos relacionados con su sociedad, una educación desde temprana edad, que impregna a cada individuo de respeto, del concepto de unidad de grupo, civismo, la continua búsqueda espiritual y las formas sosegadas, creo que el respeto y la educación es el camino para una sociedad cohesionada y sólida y el modelo a seguir para una sociedad que quiera mirar al futuro.

Espero que salgan lo antes posible de esta catástrofe y consigan superar esta tragedia, desde aquí les mando todo el ánimo posible, así como reconozco mi total admiración por el gran ejemplo que están dando.

martes, 8 de marzo de 2011

Capítulo 38: ¿La fotografía es lo importante?



Hace dos días estaba durmiendo tranquilamente en un hotel en Roma, dormía plácidamente hasta que un sonido estridente me despertó. Decidí salir afuera para ver de qué se trataba, era la alarma de incendio, mire alrededor, pero no había nadie por los pasillos, no existía ningún indicio de que hubiese fuego en el edificio, decidí entonces prepararme por si acaso, ya que el sonido no cesaba, volví a salir a la puerta y vi varias personas vistiéndose por los pasillos corriendo, además, ahora si podía notar olor a plástico quemado, algo no iba bien, así que decidí coger mis pertenencias lo mejor que pude y salir corriendo por las escaleras de emergencias. Llegué al vestíbulo y allí me encontré un panorama desolador, decenas de personas en pijama y caras de preocupación, en ese mismo momento los bomberos hicieron su entrada, y varios de ellos corrieron escaleras arriba mientras otros desplegaban una manguera por los pasillos.

Me senté en las escaleras principales cerca de recepción a la espera de noticias, las conversaciones en grupos reducidos se daban en diferentes idiomas y reinaba el desconcierto. Y en ese momento, ahí estaba, el reportero improvisado, el buscador de la gloria; un joven hacía fotografías ante la pasividad del personal, lanzaba flashes al aire ante la pasividad de unos y la indignación (me incluyo en este grupo) de otros. ¿Cómo alguien puede intentar sacar un recuerdo de un momento así? ¿Qué pretende con la instantánea, documentar su historia? ¿Acaso su credibilidad es tan nula como para tener que apoyar su tesis en documentos visuales? ¿De dónde viene esa influencia reportera sin escrúpulos tan banal?

No intentaba inmortalizar un momento, intentaba inmortalizarse a sí mismo a través de una imagen exclusiva, es la herencia periodística que nos ha quedado, nada ha ocurrido realmente si no existe la prueba del momento, no has estado en un lugar si no tienes la imagen. ¿Cuándo nos vendimos de esa manera a las imágenes? ¿Desde cuándo una imagen importa más que cualquier otra cosa?

Aún tenía decenas de preguntas en la mente, cuando al día siguiente fui a visitar algunos monumentos importantes de Roma con una relevancia histórica incalculable y entonces, volvió a ocurrir. Varias personas entran a un monumento histórico, el solo hecho de entrar deja boquiabierto a cualquiera, puedes tirarte horas admirándolo todo, pero un gran número de personas, no mira siquiera a su alrededor cuando dispara el flash, sin pensar, sin mirar, sin admirar. De manera autómata, con ninguna intención de analizar nada, la fotografía es más que suficiente, la experiencia del momento es lo de menos, lo mejor es la gloria de después, la gloria para siempre, una medalla para coleccionar, una colección de instantáneas vacías.

Después de todo esto estuve sensibilizado con el tema, al punto de fijarme en todo tipo de detalles que tuviesen que ver con estos comportamientos tan irracionales y encontré pruebas para mi tesis; gente que echa fotografías a los lavabos, al suelo, al techo, a los pomos de la puerta, a los carteles informativos....Todo esto no quiere decir que esté en contra de la fotografía y de que cada uno haga fotos a lo que le apetezca, en las cantidades que considere necesario, pero sí creo humildemente que hay gente que debería de racionalizar el uso que hace con sus cámaras, porque a veces, sin darse cuenta, se está perdiendo lo realmente importante e intenta capturar con los medios inadecuados la magia de un momento y un lugar. También deberían replantearse su moral aquellos que usan la fotografía como medio para el morbo y la banalidad en momentos que no aplican.